El presidente Nasry Asfura retomó este miércoles su llamado al Congreso Nacional para que dé luz verde a la reforma del sector energético, al sostener que el proyecto ya fue sometido a revisión y correcciones antes de regresar al debate legislativo. El mandatario considera que la aprobación de los cambios es necesaria para comenzar a enfrentar los problemas estructurales que afectan a la Empresa Nacional de Energía Eléctrica (ENEE).
La presión del Ejecutivo ocurre mientras la iniciativa continúa pendiente de aprobación definitiva en el Legislativo. El proyecto fue remitido por el Gobierno al Congreso en junio y pasó a la Comisión de Energía para su socialización y dictamen, proceso en el que participaron distintos sectores vinculados al sistema eléctrico.
Uno de los principales obstáculos para la aprobación ha sido la falta de los 65 votos requeridos para que una reforma de esta naturaleza avance. A finales de junio, el Congreso dejó en suspenso el último debate debido a las diferencias entre las bancadas, particularmente por la posición del Partido Liberal, que condicionó su respaldo a la incorporación de determinadas garantías y modificaciones.
Desde entonces, las fuerzas políticas han continuado intercambiando propuestas. El propio Congreso informó en julio que esperaba las contrapropuestas de las diferentes bancadas para enriquecer el dictamen antes de llevarlo nuevamente al pleno, mientras su secretario general señaló que la estructura general del proyecto estaba prácticamente consensuada, aunque todavía quedaban artículos por revisar.
La iniciativa oficial pretende modificar la estructura y funcionamiento del sector eléctrico para mejorar la eficiencia de la ENEE y enfrentar sus pérdidas. Entre los planteamientos figura una mayor especialización de las actividades de generación, transmisión y distribución, con el propósito de ordenar las operaciones y mejorar la sostenibilidad financiera de la estatal.
El tamaño del problema financiero explica buena parte de la urgencia planteada por el Gobierno y el Congreso. El presidente del Legislativo, Tomás Zambrano, ha señalado que las pérdidas de la ENEE superan los 16,000 millones de lempiras anuales, mientras ha defendido la reforma como una herramienta para fortalecer la empresa y mejorar el servicio eléctrico.
Uno de los puntos que más debate ha generado es el alcance de la participación privada dentro del nuevo esquema. La Presidencia del Congreso ha insistido en que la propuesta no contempla privatizar la ENEE, sino fortalecerla y mejorar áreas como transmisión, distribución, generación y despacho. Sin embargo, sectores críticos han advertido que algunos cambios podrían ampliar la participación de empresas privadas en el mercado eléctrico.
El proceso de socialización también permitió recoger observaciones del sector privado. Representantes del COHEP, ANDI, AHER y otros actores vinculados a la industria eléctrica participaron en reuniones con la Comisión de Energía y la ENEE, donde plantearon cambios relacionados con reglas claras, inversión y condiciones para el funcionamiento del mercado.
Para Asfura, el problema no puede seguir postergándose debido al impacto que las dificultades de la estatal tienen sobre las finanzas públicas y la calidad del servicio. Su llamado al Congreso busca que los diputados dejen atrás las diferencias políticas y concreten una reforma que, desde la perspectiva del Ejecutivo, permita ordenar el sistema y generar condiciones para una solución de largo plazo.
El debate, sin embargo, no se limita a una discusión entre el Ejecutivo y el Legislativo. Las modificaciones propuestas tienen implicaciones para generadores, distribuidores, grandes consumidores, usuarios residenciales y para el propio Estado, por lo que cualquier cambio en las reglas del mercado eléctrico podría tener efectos sobre las inversiones, las tarifas y la sostenibilidad financiera de la ENEE.
Mientras la bancada liberal mantiene su propuesta alternativa, el oficialismo necesita construir una mayoría suficiente para sacar adelante el proyecto. La propia dinámica legislativa ha mostrado que el tema energético requiere acuerdos entre distintas fuerzas políticas y que la falta de consenso puede seguir retrasando una decisión sobre el futuro de la estatal eléctrica.
Así, la reforma energética vuelve al centro de la agenda política hondureña con una pregunta aún pendiente: ¿qué cambios necesita realmente la ENEE para reducir sus pérdidas, mejorar el servicio y recuperar su sostenibilidad sin trasladar nuevos costos a los usuarios? La respuesta dependerá de las negociaciones que mantengan las bancadas y de la versión final que llegue al pleno del Congreso Nacional.
