SAN DIEGO/WASHINGTON. La extradición de Geovany Andrés Rojas, alias “Araña”, abrió un nuevo capítulo en la cooperación antidrogas entre Colombia y Estados Unidos. El colombiano, señalado por las autoridades estadounidenses como presunto líder de alto nivel de los Comandos de la Frontera, fue entregado el viernes 25 de septiembre en Bogotá y posteriormente trasladado a San Diego bajo custodia de agentes de la DEA y el FBI. El Departamento de Justicia de Estados Unidos informó que Rojas enfrenta cargos por conspiración internacional para distribuir cocaína y narcoterrorismo.
La operación fue presentada por el fiscal federal del Distrito Sur de California, Adam Gordon, como parte de una ofensiva conjunta contra estructuras vinculadas al narcotráfico. Gordon afirmó que Colombia y el Departamento de Justicia estadounidense están realizando una “limpia” de narcoterroristas y sostuvo que la red atribuida a Rojas tendría una ruta que comienza en las montañas de Putumayo y llega hasta territorios disputados por organizaciones criminales en Tijuana. Estas afirmaciones corresponden a las autoridades estadounidenses y forman parte de su caracterización del caso.
El expediente contra Rojas se remonta a febrero de 2025, cuando fue detenido en Colombia mediante una notificación roja de Interpol relacionada con delitos de narcotráfico. Un gran jurado federal del Distrito Sur de California presentó posteriormente una acusación que contempla los dos cargos que ahora deberá enfrentar en Estados Unidos. Aunque la Corte Suprema de Colombia había aprobado su extradición en octubre de 2025, el procedimiento fue suspendido temporalmente durante conversaciones de paz con grupos armados, hasta que el presidente colombiano Abelardo de la Espriella ordenó reactivarlo el 26 de agosto de 2026.
De acuerdo con el Departamento de Justicia, Rojas fue portavoz y dirigente de Comandos de la Frontera, organización armada que opera en el suroeste colombiano. Las autoridades estadounidenses sostienen que la estructura obtenía ganancias mediante el cultivo y producción de cocaína y ejercía control territorial mediante las armas y la violencia. La DEA, por su parte, afirmó que la investigación apunta a presuntos envíos de cocaína de varias toneladas hacia Estados Unidos. Las acusaciones no constituyen una condena, y Rojas mantiene la presunción de inocencia mientras se desarrolla el proceso judicial.
El siguiente capítulo del caso está previsto para el lunes 28 de septiembre, cuando alias “Araña” deberá comparecer por primera vez ante un tribunal federal estadounidense en San Diego. La audiencia está programada para las 2:00 de la tarde ante el juez magistrado Steve B. Chu. La extradición también tiene una dimensión política en Colombia, ya que el Gobierno de De la Espriella la ha presentado como parte de su estrategia frente a los grupos armados y el narcotráfico, mientras que medios colombianos destacan que Rojas había participado previamente en conversaciones de paz con el Gobierno anterior.