“No vamos a asumir los errores de este Gobierno”: Sibrián cuestiona el llamado cogobierno
Mientras una parte de la ciudadanía identifica al Partido Liberal de Honduras con sectores que colaboran con el actual Gobierno del Partido Nacional, dentro de la propia organización existen voces que rechazan que pueda hablarse de un cogobierno institucional. Francisco Sibrián Bueso, secretario de Formación Política del PLH, afirma que algunos liberales negociaron y aceptaron espacios en la administración de manera individual, sin autorización del partido. El dirigente reconoce además problemas de conducción interna y plantea que la prioridad debe ser reconstruir la estructura liberal y prepararla para futuras elecciones.
Por EL REPORTERO HONDURAS
Publicado en 26/09/2026 23:08 • Actualizado 27/09/2026 16:32
TEGUCIGALPA, HONDURAS.— El Partido Liberal de Honduras enfrenta una situación política que trasciende la presencia de algunos de sus miembros en el actual Gobierno y alcanza directamente el debate sobre su identidad, su conducción institucional y la forma en que pretende posicionarse ante la sociedad hondureña.
La percepción de sectores de la población de que el liberalismo se encuentra alineado con los intereses del Partido Nacional, actualmente en el poder, contrasta con la posición de dirigentes liberales que aseguran que no existe un acuerdo institucional de cogobierno.
La controversia tiene como uno de sus principales puntos de referencia la participación de ciudadanos vinculados al Partido Liberal en cargos de la actual administración. Para Francisco Sibrián Bueso, secretario de Formación Política ese instituto político, esa presencia no puede utilizarse para afirmar que el Partido Liberal como tal forma parte del Gobierno. En declaraciones ofrecidas a EL REPORTERO HONDURAS, el dirigente estableció una diferencia entre las decisiones personales de determinados dirigentes y una resolución adoptada formalmente por las autoridades partidarias.
La explicación de Sibrián parte de un reconocimiento más amplio sobre la situación interna de la organización. Según el dirigente, el Partido Liberal mantiene una estructura política amplia, pero atraviesa un período de división y dificultades de conducción. Señaló particularmente que el Consejo Central Ejecutivo no se reúne con la regularidad que, a su juicio, debería hacerlo y atribuyó parte del problema a la falta de una dirección política suficientemente clara.
“El Partido Liberal es grande, pero en ese momento está dividido”, afirmó Sibrián, quien sostuvo que el problema se encuentra relacionado con la autoridad máxima de la organización y con las diferencias que se han generado dentro de sus estructuras.
Sin embargo, pese a las dificultades en la conducción general, algunas secretarías continúan desarrollando sus funciones, entre ellas la Secretaría de Formación Política, Comunicaciones y la Secretaría de la Mujer. En su planteamiento, asegura que la existencia de problemas en la conducción partidaria no significa que toda la estructura se encuentre paralizada.
Para Sibrián, la utilización del concepto de cogobierno para describir la relación entre el Partido Liberal y el Partido Nacional constituye una interpretación que no corresponde a una decisión formal de la organización liberal.
“Las personas de filiación liberal que actualmente participan en el Gobierno lo hacen, según él, por decisiones individuales y no porque exista una autorización institucional del Partido Liberal” aseguró de forma contundente.
De acuerdo con su planteamiento “se trata de personas que tienen una oportunidad, que negociaron con el Partido Nacional, pero de manera individual, no con una decisión del partido político, no con un acta del Central Ejecutivo, no con una autorización del Partido”.
Desde esa perspectiva, sostiene que debe establecerse una línea entre quienes aceptaron responsabilidades dentro de la administración y la institución partidaria que representa al liberalismo.
“Se fueron de manera individual y ahí están trabajando, pero eso no quiere decir que el Partido Liberal está allí”, manifestó.
La declaración adquiere relevancia porque el debate ya no se limita a la participación de determinados funcionarios, sino que plantea una pregunta de fondo: ¿quién tiene autoridad para comprometer institucionalmente al Partido Liberal en un acuerdo con otra fuerza política?Según la versión ofrecida por Sibrián, esa decisión no fue adoptada por el partido.
UNA DIFERENCIA CON EL ANTERIOR INTENTO DE COGOBIERNO
El secretario de Formación Política también estableció una diferencia entre la situación actual y un proceso ocurrido durante la anterior conducción del Consejo Central Ejecutivo, de acuerdo con su relato, en el período anterior sí se habría sometido a consideración la posibilidad de establecer un cogobierno con el Partido Libertad y Refundación (Libre), pero la posición del Partido Liberal fue contraria.
“En el Central Ejecutivo pasado se sometió a consideración hacer cogobierno con Libre y el Partido Liberal se opuso”, afirmó.
A su juicio, el escenario actual habría sido diferente porque, la posibilidad de un cogobierno con el Partido Nacional no fue sometida a consideración del Consejo Central Ejecutivo. En su versión, determinados liberales tomaron la decisión individual de incorporarse al Gobierno.
“No puede atribuirse al Partido Liberal una decisión que nunca fue adoptada formalmente por sus órganos de dirección” reclamó el dirigente liberal.
El problema, sin embargo, no termina en la discusión jurídica o institucional sobre quién autorizó o no la participación de determinados liberales. Sibrian reconoce que la percepción pública tiene consecuencias para toda la organización.
“El Partido está pagando una factura”, sostuvo, al referirse al efecto político que genera la presencia de personas vinculadas al liberalismo dentro de la administración nacional.
Es precisamente allí donde aparece una de las principales contradicciones que enfrenta actualmente el partido: aunque un sector de sus dirigentes sostiene que no existe un cogobierno institucional, la ciudadanía puede interpretar la presencia de liberales en puestos de decisión como una colaboración política entre ambas fuerzas.
La discusión no es nueva. En junio, el diputado liberal Carlos Umaña también rechazó que la bancada liberal fuera un “cogobierno del Partido Nacional”, aunque reconoció la existencia de acuerdos y acompañamientos legislativos con los nacionalistas. En esa oportunidad sostuvo que la bancada debía mantener una oposición constructiva y autónoma.
Esto muestra que el debate sobre la relación con el Partido Nacional no se encuentra únicamente fuera del liberalismo. También existe dentro de sus propias filas una discusión sobre cuál debe ser el papel de sus dirigentes, diputados y militantes frente al Gobierno.
LA CONTROVERSIA LLEGÓ TAMBIÉN AL SECTOR DE NASRALLA
La discusión se hizo nuevamente visible esta semana. El 25 de septiembre anterior, el excandidato presidencial liberal Salvador Nasralla cuestionó públicamente la idea de que el sector que encabezó en las elecciones de 2025 esté participando en un supuesto cogobierno con el Partido Nacional. Nasralla afirmó que nadie del grupo que, según él, llevó al Partido Liberal a obtener 1.8 millones de votos en noviembre de 2025 participa en ese esquema y atribuyó esa situación a otros sectores del liberalismo.
Las declaraciones de Nasralla y las de Sibrián coinciden en un punto esencial: ambos separan la actuación de determinados sectores o personas de una decisión institucional del Partido Liberal, pero también dejan expuesta una realidad política más compleja, que diferentes sectores del liberalismo están ofreciendo explicaciones distintas sobre quién representa al partido, qué acuerdos son institucionales y cuáles corresponden a decisiones individuales.
En el fondo de la controversia aparece un problema de conducción. El propio sitio oficial del Partido Liberal define al Consejo Central Ejecutivo como su autoridad partidaria, mientras que la Convención figura como la máxima autoridad de la organización.
Por ello, cuando un dirigente afirma que no existe un cogobierno porque no hubo una autorización del Consejo Central Ejecutivo, la discusión adquiere una dimensión institucional: no se trata únicamente de saber cuántos liberales ocupan cargos públicos, sino si existe una resolución formal que comprometa al Partido Liberal como organización. Sibrian sostiene que esa resolución no existe y a partir de esa posición rechaza que la actuación de tres, cuatro o cinco personas pueda comprometer políticamente a todo el liberalismo.
“No vamos a asumir los errores de este Gobierno solo porque tres, cuatro o cinco personas están en el Gobierno en estos momentos, que estuvieron vinculados al Partido Liberal, arrastren todo el Partido porque no es así”, afirmó.
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