KIEV. La posibilidad de que Ucrania celebre elecciones mientras continúa la invasión rusa volvió a generar una fuerte disputa política. El presidente Volodímir Zelenskiy sostuvo que organizar unos comicios en medio de la guerra podría convertirse en una amenaza para la estabilidad del país y terminar provocando una división interna. En declaraciones divulgadas este domingo, afirmó que una elección en las actuales circunstancias representaría una especie de “tsunami” político capaz de fracturar a Ucrania.
El debate fue reactivado por Mykhailo Fedorov, antiguo ministro de Defensa recientemente apartado del Gobierno, quien planteó públicamente la necesidad de buscar un mecanismo que permita a los ucranianos votar aun si el conflicto se prolonga. Fedorov argumentó que la guerra no debería convertirse en un impedimento permanente para la democracia y cuestionó aspectos de la gestión de Zelenskiy, convirtiéndose en una de las voces más críticas dentro del entorno político ucraniano.
Detrás de la negativa presidencial existe también un impedimento jurídico. Ucrania permanece bajo ley marcial desde la invasión rusa a gran escala de febrero de 2022, régimen que prohíbe la celebración de elecciones presidenciales, parlamentarias y locales. Además de la restricción legal, millones de ciudadanos han sido desplazados dentro del país o se encuentran en el extranjero, mientras amplias zonas continúan expuestas a ataques rusos, complicando la organización de una votación considerada libre y segura.
Para Zelenskiy, el problema no se limita a instalar centros de votación. El mandatario considera que una campaña electoral durante una guerra podría profundizar las diferencias políticas, favorecer la desinformación y abrir un nuevo frente de confrontación interna mientras el Ejército continúa enfrentando a las fuerzas rusas. Una encuesta del Instituto Internacional de Sociología de Kiev citada por Reuters indicó que 57 % de los ucranianos prefiere que las elecciones se celebren después de que terminen las hostilidades.
La controversia ocurre, además, en un momento especialmente delicado para el liderazgo de Zelenskiy. La salida de Fedorov provocó protestas y su posterior llamado a elecciones fue interpretado como un desafío político de considerable importancia. Al mismo tiempo, Ucrania enfrenta dificultades militares y financieras: Zelenskiy ha advertido de un déficit de aproximadamente 27.000 millones de dólares en su presupuesto de defensa de 2026 y reclama más sistemas de defensa aérea para hacer frente a los ataques rusos.
Mientras la guerra siga abierta, la prioridad declarada por Zelenskiy será preservar la unidad territorial y política antes de convocar a las urnas. El presidente no ha cerrado completamente la puerta a unas elecciones futuras y ha señalado que podrían contemplarse si existieran condiciones de seguridad y garantías internacionales que permitieran una participación democrática de quienes permanecen en Ucrania y de los millones de desplazados. Por ahora, sin embargo, Kiev mantiene la posición de que la elección deberá esperar a que existan condiciones que no pongan en riesgo la cohesión del Estado ucraniano.