JERUSALÉN. La frágil calma en Gaza vuelve a quedar bajo presión. El Gobierno del primer ministro israelí, Benjamin Netanyahu, anunció este domingo que podría intensificar sus operaciones militares si continúan los lanzamientos de drones, globos y cometas incendiarias desde la Franja hacia comunidades israelíes próximas al territorio palestino. La advertencia contempla también la evacuación de civiles de las zonas que Israel considere utilizadas para efectuar esos lanzamientos.
La nueva amenaza se produjo después de que las autoridades israelíes informaran sobre la detección de cuatro objetos que habrían ingresado en su espacio aéreo durante el fin de semana. Netanyahu reunió posteriormente a altos responsables militares, entre ellos el ministro de Defensa, Israel Katz, y el jefe del Estado Mayor, Eyal Zamir, para analizar la situación y las posibles respuestas.
En Gaza, la versión es diferente. El dirigente de Hamás Basem Naim sostuvo que el lanzamiento de cometas forma parte de una práctica vinculada principalmente con los niños palestinos, quienes, según explicó, intentan recuperar momentos de su infancia en medio de la devastación provocada por la guerra. El Ejército israelí, por su parte, difundió fotografías de dos cometas que, según sus autoridades, cayeron en territorio israelí.
La tensión llega cuando los esfuerzos diplomáticos para consolidar el alto el fuego permanecen bloqueados por un desacuerdo fundamental: Israel exige el desarme completo de Hamás antes de retirar sus tropas, mientras que el movimiento palestino reclama primero el cumplimiento del alto el fuego y la retirada israelí. Las conversaciones impulsadas por Estados Unidos tampoco lograron un avance decisivo durante la reciente visita del enviado Jared Kushner, pese a los contactos con representantes de Hamás y con Netanyahu.
La situación sobre el terreno demuestra la fragilidad de la tregua. Este domingo, ataques israelíes en Gaza dejaron al menos dos muertos, entre ellos un niño de cuatro años, y siete personas heridas, según funcionarios sanitarios palestinos citados por Reuters. Uno de los bombardeos alcanzó un edificio en Zawayda, en el centro de la Franja, después de una advertencia israelí para que sus ocupantes abandonaran el lugar; el segundo impacto se registró en el campamento de refugiados de Nuseirat. Israel informó que investiga ambos incidentes.
El futuro del alto el fuego continúa así condicionado por una disputa que combina seguridad, desarme y control territorial. El plan respaldado por Washington contempla una desmilitarización progresiva de Gaza, una retirada israelí y posteriormente la reconstrucción del enclave, pero Netanyahu mantiene su exigencia de que Hamás entregue primero las armas. Mientras tanto, Estados Unidos ya ha destinado más de 206 millones de dólares para una propuesta de fuerza internacional de estabilización en Gaza, en un intento por mantener abierta la posibilidad de implementar su hoja de ruta pese al estancamiento político.