Gaza/Jerusalén, 19 de agosto de 2026.— Estados Unidos dio un paso financiero para respaldar el futuro de Gaza, pero el componente político del plan de paz continúa bloqueado. La administración de Donald Trump ha comprometido más de 206 millones de dólares para apoyar la creación y operación de una eventual Fuerza Internacional de Estabilización (ISF, por sus siglas en inglés), concebida como parte del proyecto para poner fin al conflicto y facilitar la transición del territorio palestino.
De acuerdo con documentos comunicados al Congreso y citados por Reuters, alrededor de 200 millones de dólares estarán dirigidos a infraestructura, equipamiento y operaciones de la fuerza internacional, mientras otros 6 millones servirán para adaptar vehículos blindados estadounidenses a las necesidades de la misión. Se trata del primer aporte financiero estadounidense de esta magnitud destinado específicamente a esa estructura de seguridad.
El desembolso, sin embargo, no significa que la fuerza internacional pueda desplegarse inmediatamente. El principal obstáculo continúa siendo la falta de acuerdo entre Israel y Hamás sobre la secuencia en que deberían cumplirse los compromisos previstos por el plan impulsado por Washington. En particular, permanecen enfrentadas las posiciones sobre el desarme de Hamás y la retirada de las Fuerzas de Defensa de Israel de Gaza.
La posición del Gobierno israelí ha sido tajante. El primer ministro Benjamin Netanyahu sostiene que Israel no retirará sus tropas de Gaza hasta que exista un desarme completo y verificable de Hamás, una condición que ha generado fricciones con la propuesta estadounidense, que contempla una retirada israelí vinculada a avances verificables en el proceso de desmilitarización.
Washington pretende que la ISF funcione como un elemento de estabilización durante la transición. Según el marco presentado ante Naciones Unidas, la fuerza tendría entre sus responsabilidades apoyar el cumplimiento del alto el fuego, contribuir al proceso de desarme, proteger a civiles y operaciones humanitarias y facilitar el entrenamiento y despliegue de una policía palestina.
El diseño internacional no parte de cero. Cinco países —Albania, Indonesia, Kazajistán, Kosovo y Marruecos— han expresado su intención de aportar tropas a la misión, mientras Egipto y Jordania participan en los preparativos para la capacitación de policías palestinos. El objetivo es reemplazar progresivamente el control ejercido por grupos armados por una estructura civil de seguridad bajo un nuevo esquema administrativo.
Pero mientras Washington busca avanzar con la arquitectura de seguridad y reconstrucción, sobre el terreno persisten hechos que ponen en duda la estabilidad del alto el fuego. Associated Press informó este miércoles que nuevos ataques israelíes dejaron al menos 17 palestinos muertos durante dos días, en operaciones que Israel asegura estuvieron dirigidas contra integrantes de Hamás.
La situación también ha llevado al Ejército israelí a anunciar un cambio significativo en su tratamiento de determinados episodios ocurridos durante la guerra. Por primera vez, las fuerzas israelíes anunciaron investigaciones criminales internas relacionadas con la conducta de sus soldados en dos casos de alto impacto: la muerte de la niña palestina Hind Rajab y el fallecimiento de 15 trabajadores de emergencia y ayuda humanitaria.
El caso de Hind Rajab ocurrió en enero de 2024 y se convirtió en uno de los episodios más conocidos de la guerra. La niña, de cinco años, quedó atrapada en un automóvil junto a familiares muertos y permaneció durante horas pidiendo ayuda por teléfono. Una ambulancia enviada para rescatarla también fue atacada y posteriormente fueron encontrados los cuerpos de la menor y de dos trabajadores de emergencia.
El Ejército israelí reconoció ahora que sus soldados dispararon contra el vehículo en el que se encontraba Rajab y anunció una investigación penal por su muerte. El anuncio representa un giro respecto de una investigación anterior, que había concluido que las fuerzas israelíes no se encontraban cerca del automóvil ni dentro del alcance de fuego.
El segundo expediente se relaciona con la muerte de 15 trabajadores de emergencia y ayuda, cuyos cuerpos fueron encontrados en marzo de 2025 junto a vehículos destruidos y posteriormente sepultados en la zona. Naciones Unidas había exigido explicaciones sobre el episodio, mientras organizaciones humanitarias han reclamado garantías para quienes realizan labores de rescate y asistencia en zonas de conflicto.
Las investigaciones anunciadas por Israel se producen, por tanto, en un momento especialmente delicado para la iniciativa estadounidense. Mientras Washington aporta recursos y trata de reunir países para una fuerza internacional, los ataques continúan y las diferencias sobre el desarme de Hamás y la retirada israelí impiden cerrar la hoja de ruta. El desafío para la diplomacia estadounidense será convertir la estructura financiera y militar propuesta en un mecanismo capaz de sostener una transición política que todavía no cuenta con el consenso de las partes.