TEGUCIGALPA, HONDURAS. Los consumidores hondureños podrían recibir un alivio en el costo de las gasolinas durante las próximas dos semanas, según una proyección técnica preliminar presentada por la Asociación Hondureña de Distribuidores de Productos del Petróleo (AHDIPPE), que identifica una tendencia descendente en el mercado de los carburantes.
La perspectiva de posibles rebajas está vinculada al comportamiento de los precios internacionales de los derivados del petróleo, cuyas variaciones influyen en el costo de los combustibles importados que se comercializan en el país. No obstante, la tendencia observada todavía no garantiza que todos los productos experimenten disminuciones ni permite establecer de cuánto serían los ajustes.
Para formular sus estimaciones, AHDIPPE toma en cuenta la acumulación de las cotizaciones internacionales durante un período de referencia de 22 días, parámetro utilizado en el cálculo de los precios nacionales. Este mecanismo explica por qué los movimientos del mercado externo no siempre se reflejan de inmediato en el precio que pagan los conductores en las estaciones de servicio.
La actualización de los precios en Honduras corresponde a la Secretaría de Energía (SEN), por medio de la Dirección General de Hidrocarburos y Biocombustibles, responsable de aplicar el sistema de precios de paridad de importación y publicar las nuevas tarifas que entran en vigor semanalmente.
La asociación aclaró que su pronóstico está sujeto a cambios, debido a que las cotizaciones internacionales pueden variar durante el período que sirve de base para el cálculo. Factores como las fluctuaciones del petróleo y de los productos refinados pueden modificar el resultado final, por lo que todavía no es posible establecer una rebaja específica por galón.
Por ahora, los consumidores deberán esperar la publicación de la próxima estructura oficial para conocer si se concreta la tendencia prevista y cuáles serán las variaciones para cada tipo de combustible. De confirmarse las reducciones, el ajuste podría representar un alivio para los conductores y sectores económicos que dependen del transporte, aunque su impacto estará determinado por la magnitud de los cambios anunciados.