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CREE aprueba ajuste de 0.64 % en tarifa eléctrica, pero el alza no llegará a los usuarios de la ENEE
La Comisión Reguladora de Energía Eléctrica (CREE) aprobó la estructura tarifaria correspondiente al cuarto trimestre de 2026, con un incremento de 0.64 % en la tarifa promedio. Sin embargo, la aplicación efectiva de este ajuste a los consumidores queda impedida por las disposiciones de la Ley de Justicia Energética, por lo que la ENEE no podrá trasladar ese aumento a las facturas de sus usuarios.
Por EL REPORTERO HONDURAS
Publicado en 30/09/2026 21:10
Honduras

La estructura tarifaria para el período octubre-diciembre de 2026 incorpora una variación que, en términos regulatorios, refleja el comportamiento de los costos reales de generación frente a las proyecciones utilizadas previamente. La CREE realiza estos ajustes de manera trimestral en cumplimiento de la Ley General de la Industria Eléctrica (LGIE) y del Reglamento para el Cálculo de Tarifas Provisionales.

El punto central para los consumidores, no obstante, es que el incremento aprobado por el ente regulador no podrá ser cobrado por la ENEE en las facturas durante el período correspondiente. La diferencia entre el ajuste regulatorio y el monto efectivamente trasladado al usuario responde a las disposiciones de la Ley de Justicia Energética recientemente aprobada.

La metodología aplicada parte de un Costo Base de Generación (CBG) previsto para 2026 de 125.86 dólares por megavatio hora. Ese valor fue aprobado por la CREE mediante el Acuerdo CREE-168-2025, con base en las proyecciones elaboradas por el Centro Nacional de Despacho (CND).

¿De dónde surge entonces el nuevo ajuste? La regulación establece que la CREE debe comparar los costos reales de generación con aquellos que fueron proyectados y, a partir de esas diferencias, actualizar trimestralmente el componente de generación de las tarifas. El procedimiento también contempla otros factores vinculados con la operación del sistema eléctrico nacional.

Durante el período utilizado para el cálculo del cuarto trimestre se registraron desviaciones importantes en los precios de los combustibles. De acuerdo con los datos proporcionados para este ajuste, el precio real del búnker fue 55.71 % superior al previsto, mientras que el diésel alcanzó una diferencia todavía mayor, de 99.61 % respecto de la estimación utilizada originalmente.

El comportamiento de la demanda también modificó las previsiones. El consumo efectivo de energía resultó 2.75 % superior al esperado, equivalente a 88.05 gigavatios hora adicionales; paralelamente, la Energía No Suministrada (ENS) superó la proyección en 28.74 GWh, una variación que incidió sobre los costos marginales del sistema.

La composición de la generación eléctrica fue otro elemento determinante. La participación de las plantas térmicas llegó a 51.25 %, por encima del 47.72 % que se había contemplado en las proyecciones, mientras que la generación hidroeléctrica representó 22.84 %, por debajo del 29.71 % inicialmente estimado.

El mayor peso de la generación térmica adquiere especial relevancia porque esta tecnología está directamente vinculada al comportamiento de los combustibles utilizados para producir electricidad. En la planificación anual de 2026, la CREE había contemplado una generación total de 11,879.76 GWh, con una participación térmica proyectada de 46.54 % e hidroeléctrica de 29.59 %.

Los ajustes tarifarios de este año ya han reflejado variaciones significativas entre las proyecciones y los costos reales. Para el tercer trimestre, por ejemplo, la CREE reportó que el costo de generación real superó al proyectado y determinó un saldo a favor de la ENEE de 124.72 millones de dólares, mientras que la tarifa promedio calculada habría aumentado 12.48 % antes de considerar los mecanismos de diferimiento solicitados.

Ese antecedente permite entender por qué el mecanismo tarifario no consiste simplemente en modificar cada trimestre el precio de la electricidad de acuerdo con una sola variable. La metodología considera combustible, demanda, matriz de generación, costos reales de compra de energía, potencia, diferencias acumuladas y otros componentes del sistema antes de determinar la estructura que corresponde aplicar.

Para los hogares y empresas que reciben el servicio de la ENEE, la consecuencia inmediata del anuncio es que la tarifa regulatoria aprobada y la tarifa efectivamente cobrada no necesariamente serán iguales. En este caso, aunque la CREE determinó un incremento promedio de 0.64 %, la Ley de Justicia Energética impide que ese porcentaje sea trasladado directamente a la factura de los usuarios durante el período establecido.

La decisión se produce mientras continúa el debate sobre el costo de generación, la situación financiera de la ENEE y la necesidad de garantizar el suministro eléctrico. La propia CREE mantiene un esquema de revisión trimestral precisamente para actualizar los componentes tarifarios conforme evolucionan los costos del sistema, mientras que la legislación vigente determina cómo pueden trasladarse esas variaciones al consumidor final.

Así, octubre, noviembre y diciembre de 2026 comenzarán con una nueva estructura tarifaria aprobada por el regulador, pero sin que el aumento promedio de 0.64 % pueda convertirse en un incremento directo para los usuarios de la ENEE. El ajuste queda registrado dentro del esquema regulatorio, mientras las disposiciones de la Ley de Justicia Energética determinan el tratamiento que tendrá frente a las facturas de los consumidores.

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