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¡Honduras se queda sin agua! sequía se acerca al nivel crítico en Tegucigalpa y 103 municipios siguen en alerta roja
Las lluvias registradas recientemente no han sido suficientes para revertir la emergencia hídrica que atraviesa Honduras. Mientras 103 municipios permanecen en alerta roja por sequía, Tegucigalpa enfrenta una situación especialmente delicada: La Concepción se encuentra prácticamente en el umbral crítico y UMAPS advierte que el racionamiento podría ampliarse hasta 12 días si las reservas continúan disminuyendo.
Por EL REPORTERO HONDURAS
Publicado en 13/09/2026 16:13
SALUD

La aparición de lluvias en distintos sectores del país durante los últimos días generó expectativas de que la emergencia comenzaría a ceder, pero las autoridades advierten que llover ocasionalmente no significa que la sequía haya terminado. Para recuperar los principales embalses de Tegucigalpa se necesitan precipitaciones sostenidas sobre las cuencas que los alimentan y no únicamente aguaceros aislados en la zona urbana.

El problema tiene una dimensión nacional. De acuerdo con los reportes sobre la emergencia, 103 de los 298 municipios de Honduras permanecen bajo alerta roja, principalmente en Francisco Morazán, Choluteca, Comayagua, El Paraíso, Lempira, La Paz, Intibucá y Valle. La situación está vinculada al déficit prolongado de lluvias asociado al fenómeno de El Niño.

En la capital, los números explican la preocupación. Al 10 de septiembre, La Concepción registraba alrededor del 25.78 % de su capacidad y Los Laureles 27.58 %, apenas por encima del nivel que las autoridades consideran crítico, situado por debajo del 25 %. Además, el Distrito Central acumulaba 328.5 milímetros de lluvia entre enero y el 9 de septiembre, frente a 578.5 milímetros correspondientes al promedio histórico, un déficit de aproximadamente 43.2 %. 

La presión sobre el abastecimiento podría aumentar si las precipitaciones no logran recuperar las reservas. UMAPS ha advertido que La Concepción estaba a menos de un punto porcentual del umbral crítico y que, si los embalses continúan descendiendo hasta el rango de 20 % a 25 %, el intervalo de distribución podría pasar de aproximadamente nueve a 12 días. Eso significaría que miles de familias tendrían que esperar varios días adicionales para recibir agua.

La sequía también está golpeando directamente al campo. Evaluaciones preliminares citadas por medios hondureños reportan pérdidas cercanas al 30 % en cultivos de maíz, mientras la producción de leche habría disminuido entre 35 % y 40 %. La falta de alimento para el ganado ya obliga a productores a tomar decisiones difíciles y el Gobierno ha destinado recursos para atender parte de las necesidades de las zonas más afectadas. 

El impacto puede trasladarse posteriormente al bolsillo de los consumidores. La reducción de las cosechas de maíz, frijol y arroz podría obligar a Honduras a incrementar las importaciones para cubrir la demanda nacional. La Prensa reportó que la producción de arroz prevista para este año estaría muy por debajo de la registrada en 2025, mientras productores advierten sobre el riesgo de una mayor dependencia de las compras externas. 

La emergencia tampoco termina en los grifos ni en los campos. Una menor disponibilidad de agua en las cuencas puede reducir el aporte de la generación hidroeléctrica y aumentar la presión sobre un sistema eléctrico que ya enfrenta dificultades. Las proyecciones citadas por expertos de CENAOS apuntan, además, a que los efectos de El Niño podrían prolongarse hasta 2027, por lo que las próximas semanas serán determinantes para saber si Honduras consigue recuperar reservas o entra en una etapa todavía más complicada.

Por ahora, la pregunta más urgente para Tegucigalpa sigue siendo cuánto tiempo de agua queda y qué ocurrirá si septiembre no consigue recuperar los embalses. Las autoridades esperan mejores precipitaciones después del 15 de septiembre, pero la situación actual obliga a mantener el ahorro, evitar desperdicios y vigilar diariamente las reservas. La emergencia, por tanto, continúa activa: las lluvias pueden ofrecer un respiro, pero todavía no significan el fin de la sequía.

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