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La guerra con Irán se persiste y el petróleo se dispara: hutíes toman Moca y amenazan una ruta clave del comercio mundial
Las declaraciones de Donald Trump sobre un eventual final de la guerra con Irán chocan con una escalada que abre nuevos frentes en Medio Oriente. La toma de Moca por los hutíes, aliados de Teherán, acerca al grupo al estrecho de Bab el Mandeb, mientras el conflicto en torno a Ormuz mantiene bajo presión al mercado energético. El Brent y el WTI llegaron a registrar fuertes avances ante el temor a nuevas interrupciones del suministro.
Por EL REPORTERO HONDURAS
Publicado en 10/09/2026 19:17
Mundo

La promesa de Donald Trump de que la guerra contra Irán podría encaminarse hacia su final se enfrenta nuevamente con la evolución de los acontecimientos en Medio Oriente. Mientras Washington y Teherán intercambian ataques en el Golfo Pérsico, los hutíes de Yemen ampliaron este jueves su ofensiva y tomaron el estratégico puerto de Moca, en la costa del mar Rojo, abriendo un nuevo foco de tensión alrededor de una de las principales rutas marítimas del planeta.

La importancia de Moca va mucho más allá del territorio yemení. La ciudad se encuentra a unos 80 kilómetros del estrecho de Bab el Mandeb, paso que conecta el mar Rojo con el golfo de Adén y por el que normalmente transita alrededor del 12 % de las mercancías del comercio mundial. Su captura coloca a los hutíes en una posición más favorable para amenazar la navegación hacia el canal de Suez, particularmente si consiguen ampliar su control sobre las zonas costeras e islas próximas al estrecho.

El avance rebelde se produjo después de varios días de intensos combates con las fuerzas del Gobierno yemení reconocido internacionalmente, respaldado por Arabia Saudita. Los hutíes también han extendido sus operaciones hacia otras zonas estratégicas de la costa occidental yemení. El monitor de conflictos ACLED estimó 276 muertos solamente durante un período de cinco días de enfrentamientos, mientras las fuerzas gubernamentales admitieron un repliegue para reorganizarse.

Para los mercados energéticos, la evolución representa una amenaza adicional porque Ormuz y Bab el Mandeb forman dos puntos críticos del transporte marítimo de hidrocarburos. El primero permanece afectado por la guerra entre Estados Unidos e Irán, mientras el segundo podría quedar expuesto a nuevas restricciones si los hutíes consolidan sus posiciones. Analistas citados por medios internacionales advierten que un deterioro simultáneo en ambos corredores podría generar una presión considerable sobre el suministro mundial.

El impacto ya se reflejó en las cotizaciones internacionales. El Brent, referencia para buena parte del mercado mundial, llegó a superar los 107 dólares por barril, mientras el WTI estadounidense se aproximó a los 102 dólares. El Wall Street Journal reportó avances de 6,3 % para el Brent y de 6,7 % para el WTI en una jornada marcada por el temor a nuevas interrupciones de la oferta.

La escalada también amenaza con complicar la situación económica de Estados Unidos. El encarecimiento del petróleo incrementa los costos de los combustibles y puede trasladarse a otros bienes y servicios, justo cuando la administración Trump enfrenta presión política por el impacto de la guerra y el costo de vida. Reuters informó que el presidente estadounidense ha señalado ahora que el conflicto podría prolongarse hasta después de las elecciones legislativas de noviembre, un mensaje muy diferente a sus anteriores llamados a un desenlace cercano.

En paralelo, la confrontación directa entre Washington y Teherán continúa elevando el riesgo de una crisis energética mayor. Irán afirmó haber atacado embarcaciones cerca del estrecho de Ormuz después de que Estados Unidos destruyera cinco petroleros iraníes, mientras Washington sostiene que sus acciones respondieron a ataques previos contra sus fuerzas. La situación ha llevado nuevamente el precio del crudo por encima de los 100 dólares y mantiene en máxima alerta a las compañías navieras.

El escenario que emerge es, por tanto, muy diferente al de una guerra próxima a terminar. El conflicto se está extendiendo geográficamente, involucra cada vez más rutas marítimas estratégicas y eleva los riesgos para el suministro energético y el comercio internacional. La caída de Moca y el avance hacia Bab el Mandeb podrían proporcionar a los hutíes una nueva capacidad de presión, mientras la disputa por Ormuz mantiene abierto el otro gran punto de estrangulamiento energético. Para los consumidores de todo el mundo, una prolongación de estas tensiones podría traducirse en petróleo y combustibles más caros durante los próximos meses.

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