TAIPÉI, TAIWÁN.— El archipiélago de Penghu, formado por unas 90 islas e islotes en el estrecho de Taiwán, se ha convertido en uno de los principales puntos de atención de la estrategia defensiva taiwanesa frente a China. El territorio se encuentra a unos 50 kilómetros de la isla principal y, según funcionarios de seguridad y expertos militares citados por Reuters, podría estar entre los primeros objetivos de una eventual ofensiva del Ejército Popular de Liberación.
Miles de efectivos que integran la guarnición de Penghu han intensificado su entrenamiento para responder a distintos escenarios de combate. Durante los recientes ejercicios militares Han Kuang, las tropas practicaron cómo enfrentar un desembarco enemigo utilizando tanques, artillería y sistemas antiaéreos, en maniobras diseñadas para simular una ofensiva china sobre las islas.
La importancia estratégica del archipiélago radica en su ubicación. Especialistas taiwaneses consideran que mantener Penghu permitiría dificultar el desplazamiento de una eventual fuerza de invasión hacia la isla principal. Además, Taipei ha desplegado armamento de mayor alcance, incluidos misiles Hsiung Feng III y nuevos drones, con la intención de amenazar concentraciones de fuerzas y embarcaciones antes de que puedan atravesar el estrecho.
El escenario que preocupa a las autoridades no se limita a una invasión convencional. Penghu también se prepara para la posibilidad de un bloqueo, una estrategia que podría afectar el comercio y aislar rápidamente a las islas. Reuters señala que la dependencia de Taiwán del comercio marítimo convierte cualquier interrupción prolongada de las rutas de abastecimiento en un riesgo de gran magnitud.
La preparación tampoco está circunscrita a las Fuerzas Armadas. En las comunidades locales se han desarrollado programas de defensa y resiliencia civil, mediante los cuales voluntarios reciben capacitación para colaborar en tareas de emergencia, distribución de suministros, primeros auxilios y apoyo logístico. Empresas locales también han establecido acuerdos para contribuir a la reparación de vehículos y otros equipos en caso de una crisis.
La preparación taiwanesa se produce después de una serie de ejercicios militares que han buscado reproducir situaciones cada vez más cercanas a las condiciones reales de una guerra. En agosto, durante Han Kuang, las autoridades incluso realizaron por primera vez una prueba para reducir deliberadamente la velocidad de las redes móviles, con el propósito de evaluar cómo funcionaría la comunicación civil durante una emergencia o un eventual conflicto.
A este escenario se suma el debate sobre el fortalecimiento de la industria militar taiwanesa. El Parlamento rechazó esta semana la propuesta gubernamental de un presupuesto especial de 210,000 millones de dólares taiwaneses para adquirir unos 210,000 drones hasta 2031 y aprobó una alternativa de 240,000 millones de dólares taiwaneses, financiada mediante el presupuesto ordinario y con un límite anual de 40,000 millones.
La tensión con Beijing permanece, pero los preparativos de Penghu no significan que una invasión china sea inminente. Taipei sostiene que el fortalecimiento de sus capacidades busca principalmente elevar el costo de cualquier agresión y reforzar la disuasión. Sin embargo, la concentración de tropas, armas de largo alcance, drones y mecanismos de defensa civil evidencia que Taiwán está tratando de estar preparado para un escenario que podría transformar rápidamente la seguridad del estrecho y de toda Asia-Pacífico.