KIEV, UCRANIA.— La guerra entre Rusia y Ucrania entra en una nueva fase de confrontación aérea después de que el presidente Volodímir Zelenski ordenara aumentar considerablemente la frecuencia de los ataques ucranianos de largo alcance contra objetivos dentro de Rusia. El mandatario planteó alcanzar la cifra de 1,000 drones diarios, frente a los aproximadamente 300 que Ucrania utiliza actualmente.
La instrucción fue comunicada por Zelenski durante su discurso nocturno del viernes 28 de agosto, en el que sostuvo que Ucrania necesita incrementar su capacidad ofensiva. El objetivo anunciado representa más del triple del ritmo actual y refleja la intención de Kyiv de ejercer mayor presión sobre instalaciones militares, energéticas y logísticas rusas.
El anuncio llega después de una nueva jornada de ataques rusos contra territorio ucraniano. En la región de Kyiv, drones rusos impactaron viviendas, almacenes y edificios residenciales por segundo día consecutivo; las autoridades reportaron al menos una persona muerta, además de daños en 16 viviendas, 14 almacenes y tres edificios de apartamentos.
La ofensiva rusa también está afectando la infraestructura logística y comercial de Ucrania. Entre los objetivos alcanzados figuran centros de distribución de Nova Poshta, una de las principales empresas privadas de mensajería del país, mientras otros ataques han golpeado instalaciones industriales y redes de distribución de alimentos. Autoridades ucranianas sostienen que Moscú busca deteriorar el funcionamiento de la economía y la vida cotidiana.
En paralelo, Ucrania ha intensificado sus ataques contra instalaciones energéticas rusas, particularmente refinerías. Según fuentes citadas por Reuters, las interrupciones provocadas por los ataques con drones han reducido la producción rusa de gasolina hasta niveles cercanos al 70 % de la demanda interna, obligando a Moscú a recurrir a mayores importaciones y a adoptar medidas para contener el impacto sobre el suministro.
La escalada ocurre mientras continúan los esfuerzos diplomáticos para encontrar una salida al conflicto. Un alto asesor del Gobierno ucraniano, Kyrylo Budanov, afirmó este viernes que podrían celebrarse próximamente conversaciones de carácter técnico, aunque advirtió que no deben interpretarse como una señal de que la guerra esté cerca de terminar. Persisten importantes diferencias, especialmente sobre el futuro de los territorios ocupados.
La dimensión internacional del conflicto también vuelve a quedar expuesta. Reino Unido ha ofrecido compartir tecnología relacionada con componentes de misiles de largo alcance para apoyar la producción ucraniana, mientras Rusia ha amenazado con responder contra objetivos militares británicos si armas suministradas por Londres son utilizadas para atacar profundamente su territorio.
Con este nuevo objetivo de 1,000 drones diarios, Kyiv apuesta por ampliar la presión sobre Rusia precisamente cuando Moscú mantiene una intensa campaña aérea contra Ucrania. El incremento anunciado no significa necesariamente que esa cifra de ataques ya esté siendo ejecutada, sino que constituye una meta planteada por Zelenski para elevar la capacidad ofensiva ucraniana, en un conflicto que entra en otra etapa de guerra de drones y ataques contra infraestructura estratégica.