JERUSALÉN.— Una nueva acusación elevó este lunes la tensión política y de seguridad en Israel, luego de que el primer ministro Benjamin Netanyahu afirmara que Irán intentó asesinar a uno de sus hijos. La declaración fue realizada durante una entrevista telefónica con el Canal 14 israelí, pero el mandatario no identificó al supuesto objetivo ni explicó cuándo o cómo se habría producido el intento.
El señalamiento apareció mientras Netanyahu respondía a las informaciones sobre las medidas de seguridad destinadas al exjefe del Ejército israelí Gadi Eisenkot, actualmente uno de sus principales rivales políticos. El primer ministro sostuvo que la protección para los candidatos a la jefatura del Gobierno no debe considerarse un privilegio, debido a las amenazas que, según afirmó, existen desde Irán.
“Irán puso en la mira a uno de mis hijos”, declaró Netanyahu, quien insistió en que el supuesto intento tuvo como objetivo asesinarlo. Sin embargo, el jefe del Gobierno no aportó detalles sobre el operativo atribuido a Teherán, la fecha en que habría ocurrido, el método utilizado ni la distancia que habría alcanzado el supuesto plan. La misión iraní ante Naciones Unidas no había respondido inmediatamente a la acusación.
Los dos hijos varones del primer ministro son Yair y Avner Netanyahu, pero tampoco quedó establecido cuál de ellos habría sido objeto del supuesto atentado. Yair, el mayor, reside en Miami, mientras Avner permanece en Israel. Reportes de medios israelíes señalan que el aparato de seguridad habría conocido desde hace meses información relacionada con una posible amenaza, aunque los detalles permanecen bajo restricciones de censura militar.
La seguridad de la familia Netanyahu ya había sido reforzada antes de la declaración. En julio, el comité ministerial encargado de asuntos del Shin Bet aprobó una protección personal ampliada para Sara Netanyahu y sus dos hijos, mientras el primer ministro cuenta con medidas de seguridad permanentes debido a su condición de jefe de Gobierno.
El trasfondo inmediato de la declaración es la controversia alrededor de Gadi Eisenkot, exjefe del Estado Mayor de las Fuerzas de Defensa de Israel y dirigente del partido Yashar. Medios israelíes habían informado que el Shin Bet inicialmente no tenía previsto proporcionarle una escolta oficial permanente, pese a que su agrupación aparece competitiva en los sondeos de cara a las elecciones del 27 de octubre.
La situación llevó a Netanyahu a afirmar que había hablado con el jefe del Shin Bet, David Zini, para pedir que se garantice una protección adecuada a cualquier candidato a primer ministro. Reportes posteriores indicaron que el Shin Bet permitiría que los guardaespaldas privados de Eisenkot porten armas y que su equipo tenga comunicación directa con la agencia, aunque no necesariamente recibiría una escolta oficial proporcionada por el organismo.
El episodio ocurre además en un escenario de fuerte confrontación entre Israel, Estados Unidos e Irán. Según Reuters, la acusación de Netanyahu se produce meses después del inicio de la guerra entre Estados Unidos e Israel contra Irán y mientras Israel se aproxima a unas elecciones generales en las que la coalición del primer ministro enfrenta dificultades en las encuestas. Por ahora, la afirmación sobre el supuesto intento contra uno de sus hijos debe considerarse una acusación de Netanyahu que no ha sido acompañada públicamente de detalles verificables.