La tensión entre Israel y Hezbolá volvió a aumentar este domingo después de que el Ejército israelí confirmara la muerte de un supuesto alto mando del grupo durante un ataque realizado la víspera en Deir al-Zahrani, en el sur del Líbano. Las FDI identificaron al fallecido como Abu Hassan Alaa, a quien atribuyen responsabilidades de mando dentro de la unidad regional Badr de Hezbolá.
Según la versión israelí, Alaa habría participado en diferentes acciones contra las fuerzas israelíes desplegadas en el sur libanés y estaría involucrado en operaciones con drones contra sus tropas. El Ejército sostuvo que el ataque fue ejecutado como respuesta a la actividad de Hezbolá en una zona considerada de seguridad por Israel.
La operación ocurrió después de un episodio que elevó considerablemente la tensión en la frontera: tres soldados israelíes resultaron gravemente heridos en un ataque que Israel atribuyó a Hezbolá. Posteriormente, el Gobierno de Benjamin Netanyahu anunció que respondería a la acción, desencadenando una nueva cadena de ataques en territorio libanés.
Los bombardeos del sábado no se limitaron a la localidad donde murió el comandante. Las autoridades libanesas informaron de ataques israelíes en varias poblaciones del sur y elevaron a 11 el número de fallecidos, entre ellos tres niños y dos mujeres, además de decenas de heridos. De acuerdo con reportes locales, viviendas resultaron destruidas en Ansar y Deir al-Zahrani.
El Gobierno libanés condenó los ataques y cuestionó la justificación israelí de que se trataba de operaciones contra objetivos de Hezbolá. El primer ministro Nawaf Salam sostuvo que la muerte de civiles representa una amenaza para la estabilidad del país y dificulta los esfuerzos destinados a consolidar la tregua. Hezbolá, por su parte, prometió responder a la ofensiva israelí.
La nueva escalada resulta especialmente significativa porque se produce apenas dos meses después del alto el fuego acordado en junio entre Israel y Hezbolá, impulsado con participación estadounidense. El entendimiento contempla el desarme progresivo de Hezbolá y una retirada gradual de las fuerzas israelíes del sur del Líbano, pero su implementación continúa siendo objeto de fuertes disputas.
Israel sostiene que Hezbolá continúa desarrollando actividades militares y que sus ataques justifican operaciones preventivas y de represalia. El grupo libanés rechaza esas acusaciones y cuestiona las condiciones del proceso diplomático. La situación ha generado preocupación por una nueva expansión de la confrontación, particularmente después de que los ataques del sábado se convirtieran en los más letales registrados en el sur del Líbano desde la entrada en vigor de la tregua de junio.
El anuncio de la muerte de Abu Hassan Alaa llega, por tanto, en un momento especialmente delicado para las negociaciones entre Líbano e Israel. Mientras Washington intenta preservar el proceso de desescalada y avanzar hacia un acuerdo más amplio, los intercambios militares amenazan con volver a convertir el sur libanés en un nuevo frente abierto. La promesa de Hezbolá de responder y las advertencias israelíes de continuar actuando mantienen elevada la posibilidad de nuevos enfrentamientos.
