Madrid, 16 de agosto de 2026. España mantiene desplegados numerosos equipos de emergencia ante una de las situaciones más complejas de la temporada de incendios forestales, aunque la evolución comienza a ofrecer señales contrapuestas. Mientras el fuego de Niebla, en Huelva, logró ser estabilizado después de diez días de combate, el incendio de Las Peñas de Riglos, en Huesca, continúa concentrando buena parte de los recursos disponibles.
La principal noticia favorable llegó desde Andalucía, donde las autoridades confirmaron que el incendio iniciado el 6 de agosto en la zona de Raboconejo, Niebla, dejó de avanzar de manera significativa y entró en fase de estabilización. El fuego afectó aproximadamente 38.000 hectáreas y dejó un perímetro de unos 210 kilómetros, por lo que los equipos de emergencia mantendrán labores de vigilancia, enfriamiento y control durante las próximas semanas.
El cambio de situación permitió además autorizar el regreso de los evacuados. Unas 417 personas de 11 municipios fueron desalojadas preventivamente durante la emergencia y ahora podrán retornar progresivamente a sus viviendas, aunque las autoridades mantienen recomendaciones de precaución debido a la existencia de puntos calientes dentro del área afectada. El nivel de emergencia también fue reducido del nivel 2 al nivel 1, lo que permitirá repliegues parciales de algunos recursos extraordinarios.
En Aragón, sin embargo, el escenario sigue siendo mucho más delicado. El incendio de Las Peñas de Riglos ha alcanzado unas 16.600 hectáreas, mientras las condiciones de viento y los cambios meteorológicos dificultan el control de los diferentes frentes. Más de un millar de efectivos y decenas de aeronaves participan en el dispositivo, reforzado con personal y medios procedentes de otras comunidades y con apoyo internacional.
La emergencia en Huesca tuvo además un desenlace trágico este domingo. Un militar de la Unidad Militar de Emergencias (UME) murió y otros tres resultaron heridos después de que un vehículo de la unidad volcara durante las labores contra el incendio. Pese a este golpe, los responsables de extinción señalaron que la evolución nocturna fue relativamente favorable debido a la disminución de las temperaturas y al incremento de la humedad, aunque persisten sectores activos.
El fuego de Riglos también ha obligado a evacuar a más de un millar de personas de diversas localidades y mantiene bajo vigilancia zonas de especial valor natural y patrimonial. Entre los lugares amenazados se encuentra el entorno del monasterio de San Juan de la Peña, cuyas reliquias fueron trasladadas preventivamente al Museo de Huesca ante el avance del incendio.
La dimensión de la emergencia adquiere mayor relevancia al observar el balance acumulado de 2026. España ya había superado 226.000 hectáreas afectadas por incendios forestales hasta el 12 de agosto, un 38,2 % más que durante el mismo período de 2025, según datos difundidos esta semana. El país también contabilizaba 43 grandes incendios —aquellos que superan las 500 hectáreas— frente a 24 registrados durante el mismo período del año anterior.
Con Niebla avanzando hacia una fase de control y Riglos todavía bajo una intensa operación, las autoridades españolas mantienen la vigilancia sobre otros focos activos y advierten que las condiciones meteorológicas pueden modificar rápidamente la situación. La emergencia también ha reabierto el debate sobre la capacidad de los dispositivos de extinción, la prevención y la gestión forestal frente a incendios cada vez más extensos y difíciles de controlar.
