La agencia internacional Moody's decidió mantener la calificación crediticia de Honduras en B1 con perspectiva estable, una determinación que refleja un equilibrio entre la estabilidad macroeconómica alcanzada en los últimos años y los desafíos que continúan limitando el desarrollo económico del país. La decisión es observada de cerca por inversionistas, organismos financieros y mercados internacionales.
El informe reconoce que Honduras ha mantenido estabilidad en variables como la inflación, el manejo de la deuda pública y la política fiscal. Estos factores han permitido conservar la confianza de los acreedores internacionales pese a un entorno económico global marcado por incertidumbre y desaceleración.
Sin embargo, la calificadora advierte que persisten obstáculos que impiden mejorar la nota soberana. Entre ellos figuran los bajos niveles de crecimiento potencial, la limitada capacidad institucional, los problemas de seguridad ciudadana y la necesidad de fortalecer el clima para la inversión privada.
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Especialistas consideran que una mejor calificación dependerá de la implementación de reformas orientadas a elevar la productividad, atraer capital extranjero, fortalecer el Estado de derecho y generar mayor confianza en los mercados financieros internacionales.
La evaluación de Moody's también constituye un referente para organismos multilaterales y entidades financieras que analizan el riesgo país antes de aprobar créditos o desarrollar proyectos de inversión en Honduras.
Aunque la perspectiva permanece estable, economistas coinciden en que el reto del país consiste en transformar esa estabilidad macroeconómica en mayor generación de empleo, crecimiento sostenido y mejores condiciones sociales para la población.