El presidente de Cuba, Miguel Díaz-Canel, reaccionó este 5 de junio a las recientes sanciones impuestas por Estados Unidos, calificándolas como parte de una estrategia de “asfixia económica, financiera y energética” contra la isla.
Las medidas restrictivas, impulsadas por el gobierno del expresidente estadounidense Donald Trump, afectan a entidades estatales cubanas y al conglomerado empresarial militar GAESA, al que Washington exige romper vínculos con empresas internacionales bajo amenaza de sanciones.
En ese contexto, el mandatario cubano afirmó en declaraciones al portal español El Diario que el país “no le teme a la guerra” y que se encuentra preparado para enfrentar una eventual “agresión militar”, en medio de un clima de creciente tensión diplomática.
Díaz-Canel sostuvo además que una escalada de este tipo tendría consecuencias graves no solo para la isla, sino también para la estabilidad de América Latina y el Caribe, al advertir sobre el impacto regional de un eventual conflicto.
Las declaraciones del presidente coinciden con el vencimiento del plazo establecido por Washington para que empresas extranjeras que mantienen relaciones comerciales con GAESA rompan sus vínculos, bajo riesgo de ser objeto de sanciones secundarias.
Como resultado de esa presión, algunas compañías han comenzado a retirarse del mercado cubano, entre ellas un grupo turístico canadiense, que recientemente anunció su salida ante el temor de repercusiones financieras internacionales.
En paralelo, el gobierno cubano denunció que las sanciones incluyen también a familiares del mandatario, como su esposa Lis Cuesta y su hijastro Manuel Anido Cuesta, incorporados a nuevas listas del Departamento del Tesoro de Estados Unidos.
La Habana sostiene que estas medidas forman parte de una política destinada a provocar un “estallido social” que sirva de justificación para una eventual intervención militar, lo que eleva el tono del enfrentamiento político entre ambos países.
