Las autoridades de seguridad informaron la captura de Carlos Alexis Molina Mencía, conocido con el alias de “Gato Negro”, señalado como el principal sospechoso de la masacre ocurrida el pasado 21 de mayo en una finca de palma africana ubicada en la comunidad de Paso Aguán, sector de Rigores, municipio de Trujillo, departamento de Colón. La detención se produjo en la colonia San Judas de La Ceiba, Atlántida, donde presuntamente se mantenía oculto.
La captura representa uno de los avances más importantes en las investigaciones sobre el ataque armado que dejó un saldo de 20 personas fallecidas y que provocó conmoción a nivel nacional por la magnitud de la violencia empleada. Entre las víctimas se contabilizaron tres mujeres, tres menores de edad y 14 hombres, incluidos adultos mayores, quienes murieron tras ser atacados por sujetos armados.
Durante su detención, Molina Mencía reaccionó con aparente indiferencia ante los señalamientos relacionados con la matanza. Al ser consultado sobre su presunta participación en los hechos, expresó: “A mí me han implicado en todas esas cosas que suceden ahí. Entonces, estamos acostumbrados ya”, una declaración que rápidamente se difundió en medios y redes sociales.
Según las autoridades policiales, “Gato Negro” es considerado una pieza clave dentro del caso y enfrenta acusaciones por su supuesta participación tanto en la planificación como en la ejecución del ataque. Los investigadores sostienen que existen elementos que lo vinculan directamente con la masacre, aunque será el proceso judicial el que determine su responsabilidad penal.
Las pesquisas también han revelado que el sospechoso mantiene una estrecha relación con la aldea Panamá, en el mismo municipio de Trujillo. Tras los hechos violentos registrados en mayo, habría abandonado la zona para refugiarse en La Ceiba, donde finalmente fue localizado mediante labores de inteligencia y seguimiento desarrolladas por equipos especializados de la Policía Nacional.
El historial reciente de violencia alrededor de Molina Mencía también forma parte de las líneas de investigación. El pasado 6 de febrero, desconocidos incendiaron su vivienda en la aldea Panamá, un ataque en el que perdió la vida su compañera de hogar, Ruth Nohemy Monroy, de 17 años, quien murió calcinada dentro del inmueble. Las autoridades consideran que este hecho pudo haber desencadenado una cadena de represalias que culminó con la tragedia de Rigores.
Las hipótesis manejadas por los organismos de seguridad apuntan a una disputa entre estructuras criminales que operan en la región del Bajo Aguán y sectores aledaños. La zona ha sido escenario de conflictos marcados por enfrentamientos armados, ajustes de cuentas y actividades ilícitas, lo que ha complicado las investigaciones y elevado los niveles de violencia en los últimos años.
Mientras continúan las diligencias para identificar y capturar a otros posibles involucrados, las autoridades reiteraron que el caso sigue en desarrollo y que se profundizarán las investigaciones para esclarecer completamente los hechos. La captura de “Gato Negro” es considerada un paso importante en la búsqueda de justicia para las 20 víctimas de una de las masacres más impactantes registradas recientemente en Honduras.
