El ministro de Exteriores de Pakistán, Ishaq Dar, anunció que su país está dispuesto a acoger conversaciones directas entre Estados Unidos e Irán, con el objetivo de frenar la escalada del conflicto en Medio Oriente.
La propuesta surge en un contexto de alta tensión, donde hasta el momento ni Washington ni Teherán han confirmado su participación en un eventual diálogo, mientras continúan las acciones militares y las advertencias cruzadas.
De acuerdo con reportes de The Washington Post, Estados Unidos evalúa planes para posibles incursiones terrestres en territorio iraní, aunque la decisión final aún depende del presidente Donald Trump.
En paralelo, el presidente del Parlamento iraní, Mohammad Bagher Ghalibaf, acusó a Washington de preparar una ofensiva terrestre mientras mantiene públicamente un discurso orientado al diálogo.
Las amenazas también se extienden al ámbito naval, luego de que la Armada iraní advirtiera que podría atacar al portaaviones USS Abraham Lincoln en caso de que ingrese en su radio de acción, lo que incrementa el riesgo de enfrentamientos directos.
En el frente regional, Benjamin Netanyahu ordenó expandir la denominada “zona de amortiguación” en el sur de Líbano, en una medida que busca reforzar la seguridad israelí ante posibles amenazas desde ese territorio.
La violencia también ha tenido consecuencias humanitarias, como el ataque contra una ambulancia en Bint Jbeil que dejó al menos un paramédico y su paciente fallecidos, en medio de los enfrentamientos en la zona.
A esto se suma la denuncia de Kuwait, que reportó el impacto de misiles balísticos y drones en su territorio, con saldo de varios militares heridos, reflejando la expansión del conflicto y elevando la preocupación internacional ante una guerra de mayor escala.