La consejera presidenta del Consejo Nacional Electoral (CNE), Ana Paola Hall, denunció este día que durante el desarrollo del proceso electoral fueron víctimas de acoso tanto ella como otra consejera del órgano electoral, así como sus hijas, en un contexto que calificó como un intento por “secuestrar el proceso electoral”.
En declaraciones públicas, Hall sostuvo que lo ocurrido no fue un hecho aislado, sino una acción coordinada que, según afirmó, buscaba impedir la declaratoria oficial de elecciones y “arrebatarle al pueblo la democracia”. Sus señalamientos apuntan a lo que describió como un “sistema oficialista del pasado” que habría actuado de forma deliberada para quebrantar el orden democrático.
“Fuimos acosadas. Nosotras, las dos consejeras del CNE, y también nuestras hijas”, expresó Hall, al tiempo que advirtió que la situación representa un precedente grave para la institucionalidad del país.
La funcionaria afirmó que, además de organizar y defender el proceso electoral, las consejeras enfrentaron presiones constantes, campañas de odio y episodios de violencia que, a su juicio, buscaban debilitar la autoridad del ente electoral.
Según Hall, el objetivo habría sido frenar la declaratoria de elecciones, etapa clave dentro del cronograma oficial que valida los resultados y otorga certeza jurídica al proceso democrático.
“Lo que ocurrió en nuestro país es grave y no puede minimizarse. La democracia no es un libro al que se le pasa la página cuando incomoda”, manifestó, subrayando que es necesario dejar constancia histórica de los hechos denunciados.
La consejera también cuestionó qué mecanismos impedirían que situaciones similares se repitan si no se establecen precedentes firmes y responsabilidades claras frente a lo sucedido.
Hall aseguró que continuará señalando lo que considera amenazas contra el sistema democrático hondureño y reiteró su compromiso con la defensa del voto ciudadano.
Hasta el momento, otros actores políticos no se han pronunciado oficialmente sobre las declaraciones de la titular del CNE, mientras distintos sectores analizan el impacto institucional de sus afirmaciones.
La funcionaria cerró su intervención con un mensaje enfático: “La historia debe registrar lo que aquí ocurrió. Y yo haré mi parte para que la democracia no vuelva a ser amenazada de esta manera. ¡Nunca más!”.