El Gobierno colombiano confirmó este jueves una decisión que ya había entrado en vigor cinco días antes: la ruptura de las relaciones diplomáticas con la República Islámica de Irán. La Cancillería informó que la medida fue formalizada el 19 de septiembre y que responde a consideraciones relacionadas con seguridad nacional, seguridad hemisférica y lucha contra el crimen transnacional.
Entre los argumentos expuestos por Bogotá figuran los presuntos vínculos del Gobierno iraní con grupos terroristas internacionales y otras organizaciones que Colombia considera una amenaza para su seguridad. La Cancillería también mencionó violaciones de derechos humanos atribuidas a las autoridades iraníes, ataques realizados en otros países de Oriente Medio y el bloqueo del estrecho de Ormuz como factores que, según el Ejecutivo colombiano, deterioraron la confianza bilateral.
Otro elemento señalado por el Gobierno de Colombia es la situación del programa nuclear iraní. Bogotá cuestionó las restricciones impuestas por Teherán al trabajo del Organismo Internacional de Energía Atómica (OIEA), argumentando que estas dificultades han impedido verificar de manera adecuada el alcance y evolución de las actividades nucleares iraníes.
La decisión, sin embargo, no supone la ruptura de las relaciones consulares. La Cancillería colombiana explicó que ambos países mantendrán los mecanismos consulares correspondientes, de acuerdo con las disposiciones de las Convenciones de Viena sobre Relaciones Diplomáticas y Consulares. Colombia comunicará a las autoridades iraníes los procedimientos derivados de la nueva situación diplomática.
Como parte de las medidas anunciadas el mismo día, el Gobierno colombiano declaró al Cuerpo de la Guardia Revolucionaria Islámica (CGRI) como grupo terrorista. Según la Cancillería, esta decisión se fundamenta en la consideración de que esa organización representa un riesgo para la seguridad internacional; además, Bogotá anunció un reforzamiento de los controles para impedir el ingreso a Colombia de personas vinculadas con el CGRI.
La ruptura ocurre después de más de cinco décadas de relaciones diplomáticas. Según información de EFE, Colombia e Irán establecieron vínculos diplomáticos en abril de 1975 y, aunque hubo períodos con distintos niveles de representación, ambos países mantuvieron cooperación en áreas como cultura y asuntos consulares. Irán mantiene una embajada en Bogotá, mientras Colombia atiende sus relaciones con Teherán mediante su embajada en Turquía, con acreditación concurrente.
El anuncio también se produce en un momento de reconfiguración de la política exterior colombiana. El Gobierno de Abelardo de la Espriella ha fortalecido sus vínculos con Estados Unidos y restablecido relaciones diplomáticas con Israel, mientras la situación en Oriente Medio continúa marcada por la confrontación entre Irán, Israel y Estados Unidos. Bogotá había profundizado recientemente su cooperación con Washington en asuntos de seguridad, comercio y lucha contra el narcotráfico.
La decisión colombiana añade así un nuevo elemento a la creciente tensión diplomática alrededor de Irán y sus relaciones con países de América Latina. Por ahora, Bogotá mantiene abierta la vía consular con Teherán, pero la ruptura diplomática y la designación del CGRI como organización terrorista representan un cambio significativo en el vínculo bilateral. La medida también será observada por otros gobiernos latinoamericanos ante la evolución de la crisis en Oriente Medio.