Una posible ampliación de las acciones rusas fuera del territorio ucraniano vuelve a generar preocupación entre gobiernos europeos. Según una investigación del corresponsal Xavier Colás publicada por El Mundo, servicios de inteligencia estadounidenses habrían compartido con varias capitales europeas información sobre una eventual operación con drones contra uno de tres países mediterráneos: España, Francia o Italia. La información, sin embargo, no ha sido confirmada públicamente por los gobiernos señalados.
El supuesto escenario descrito en la investigación tendría como característica el empleo de drones Gerbera lanzados desde buques comerciales, una modalidad que dificultaría determinar inicialmente el origen de la operación. De acuerdo con El Mundo, el objetivo no necesariamente sería provocar una destrucción masiva, sino generar interrupciones, daños limitados y un efecto político y psicológico en territorio de un Estado miembro de la OTAN.
La información cobra especial relevancia por los antecedentes recientes de advertencias occidentales sobre las denominadas operaciones híbridas rusas. El presidente francés Emmanuel Macron afirmó la semana pasada que la amenaza rusa contra Francia y Europa se había intensificado, incluyendo acciones con drones y ciberataques. Moscú ha rechazado las acusaciones europeas de estar detrás de este tipo de operaciones.
El origen temporal de la alerta estaría relacionado, según la investigación periodística, con el viaje realizado por el director de la CIA, John Ratcliffe, a Moscú el 25 de agosto. El Kremlin confirmó entonces que Ratcliffe mantuvo conversaciones con responsables de los servicios de inteligencia rusos, aunque no se reunió con el presidente Vladimir Putin y las partes no divulgaron el contenido de las conversaciones.
Reuters informó posteriormente que dos fuentes conocedoras del encuentro señalaron que Ratcliffe abordó con funcionarios rusos la posibilidad de una operación contra un miembro de la OTAN, aunque no estaba claro si ese era el propósito principal de su viaje. La misma información indicó que durante la reunión también se trataron otros asuntos, incluido el respaldo ruso a Irán.
La preocupación por una eventual operación contra infraestructura o territorio europeo se inscribe en un contexto más amplio de vigilancia de las actividades rusas que permanecen por debajo del umbral de una confrontación militar abierta. Inteligencias occidentales han seguido posibles acciones de sabotaje, ciberataques y operaciones encubiertas destinadas, según funcionarios occidentales, a generar presión sobre los gobiernos europeos y debilitar su apoyo a Ucrania.
Por ahora, no existe confirmación pública de que Rusia haya decidido ejecutar la operación descrita por El Mundo ni de que alguno de los tres países mencionados haya sido seleccionado como objetivo. El reporte debe entenderse, por tanto, como una alerta de inteligencia atribuida a fuentes consultadas por un medio de comunicación, no como evidencia de un ataque inminente. La evolución de las relaciones entre Moscú, Washington y los países europeos será clave para determinar si estas advertencias se traducen en nuevas medidas de seguridad.