La tensión volvió a escalar este domingo en el estrecho de Ormuz, después de que un buque comercial iraní fuera alcanzado cerca de la isla de Qeshm. Medios estatales iraníes informaron inicialmente de una persona fallecida y cuatro heridas, aunque otros reportes internacionales manejaron posteriormente un balance de tres heridos. La autoría del ataque no había sido establecida de manera independiente al momento de los primeros reportes.
El incidente ocurrió en una de las zonas marítimas más sensibles del planeta. El estrecho conecta el golfo Pérsico con el golfo de Omán y constituye una vía fundamental para el transporte internacional de petróleo y otros productos energéticos. La nueva agresión se suma a una cadena de incidentes que durante las últimas semanas ha reducido la seguridad de la navegación y mantiene bajo presión a las compañías navieras.
La versión difundida por la televisión estatal iraní calificó el hecho como un ataque y, según reportes de medios internacionales, funcionarios iraníes atribuyeron la acción a un supuesto “enemigo terrorista”. Sin embargo, hasta ahora no existe una confirmación independiente sobre quién disparó contra la embarcación, por lo que cualquier atribución definitiva requiere cautela.
El episodio tuvo además consecuencias diplomáticas inmediatas. Omán confirmó el aplazamiento de una reunión prevista para este lunes entre Irán y los países del Golfo, encuentro que buscaba avanzar en posibles acuerdos relacionados con la navegación y la seguridad en Ormuz. El ministro de Exteriores omaní, Badr Albusaidi, no precisó una nueva fecha para la cita.
La suspensión representa un revés para los esfuerzos regionales destinados a reducir los riesgos sobre el tráfico marítimo. La reunión era considerada una oportunidad para que Irán y sus vecinos del Golfo discutieran mecanismos de coordinación en un momento en que numerosos buques permanecen desviados o han reducido sus operaciones por temor a nuevos ataques.
El ataque al carguero iraní ocurre, además, mientras se multiplican los incidentes en otros puntos estratégicos de Medio Oriente. Reuters reportó este domingo nuevos ataques contra instalaciones e infraestructura petrolera de Arabia Saudita, mientras los hutíes reivindicaron acciones contra objetivos saudíes. La combinación de estos hechos ha incrementado la preocupación por una interrupción todavía mayor del suministro energético mundial.
El impacto económico ya se refleja en los mercados. El petróleo volvió a superar los 100 dólares por barril, mientras el oleoducto saudí Este-Oeste continúa fuera de servicio después de ataques recientes. Reuters advirtió que, si la infraestructura no se recupera rápidamente, podría verse afectado un volumen equivalente a aproximadamente el 4 % del suministro mundial de petróleo, aunque Arabia Saudita dispone de almacenamiento que puede amortiguar temporalmente el impacto.
Con el estrecho de Ormuz convertido nuevamente en uno de los principales focos de la crisis regional, el ataque de este domingo agrega una nueva variable a un escenario ya marcado por enfrentamientos, amenazas a la navegación y dificultades diplomáticas. La ausencia de una atribución confirmada y el aplazamiento de las conversaciones en Omán mantienen abierta la incertidumbre sobre si la escalada continuará o si todavía existe margen para una salida negociada.