La crisis provocada por la falta de lluvias llevó al Gobierno de Guatemala a elevar la respuesta en una de las zonas más vulnerables del país. La vicepresidenta Karin Herrera instruyó a la Coordinadora Nacional para la Reducción de Desastres (CONRED) y a las autoridades locales declarar alerta roja en 15 municipios de la Región Trifinio, ubicados en los departamentos de Chiquimula y Jutiapa.
La decisión forma parte del Plan de Acción–Respuesta a Emergencia por Sequía 2026, activado ante el agravamiento de las condiciones agroclimáticas asociadas al fenómeno de El Niño. La situación no se limita a Guatemala: la Región Trifinio comprende además ocho distritos de El Salvador y 22 municipios de Honduras, en una zona fronteriza administrada conjuntamente por los tres países.
El impacto ya se refleja en la producción agrícola y en las condiciones de vida de miles de familias. La Secretaría de Seguridad Alimentaria y Nutricional había reportado 236,447 familias afectadas y 138 municipios con pérdidas de cultivos a finales de agosto, mientras CONRED contabilizaba entonces 135 municipios afectados por la sequía. Maíz y frijol figuran entre los cultivos más expuestos a la falta prolongada de humedad.
Herrera advirtió que la emergencia requiere anticiparse a un deterioro mayor y no esperar a que las consecuencias sean irreversibles. Durante las reuniones del Gabinete Específico de Desarrollo Social y del CONASAN, la funcionaria ordenó acelerar la entrega de alimentos, reforzar el monitoreo de las familias en inseguridad alimentaria y garantizar recursos para atender a quienes enfrentan dificultades para acceder al agua y los alimentos.
Entre las medidas previstas destaca el despliegue de 124 brigadas de salud y nutrición, destinadas a atender especialmente a niñas, niños y mujeres embarazadas. Las autoridades contemplan acciones como suplementación, desparasitación, vacunación y vigilancia de la calidad del agua, en un intento por evitar que la escasez hídrica termine agravando los problemas de desnutrición y enfermedades relacionadas con el consumo de agua.
Uno de los puntos que genera mayor preocupación es el lago Güija, compartido por Guatemala y El Salvador. La disminución de su nivel por la falta de lluvias está afectando las actividades de pesca y agricultura y amenaza el abastecimiento de comunidades que dependen de este cuerpo de agua. Pescadores de la zona han advertido que el lago no recuperó durante la temporada lluviosa los niveles que normalmente alcanza.
La emergencia también tiene una dimensión económica. El Gobierno guatemalteco ordenó al Ministerio de Economía establecer precios de referencia y actuar ante posibles incrementos injustificados, mientras Agricultura deberá acelerar la entrega de alimentos y establecer medidas para garantizar agua y alimento para el ganado. Además, Finanzas deberá identificar recursos disponibles para ejecutar el plan de respuesta.
Guatemala ya había declarado alerta naranja a nivel nacional ante la evolución de la sequía y el riesgo para la disponibilidad de alimentos y agua. Ahora, el establecimiento de la alerta roja en el Trifinio refleja una respuesta focalizada en los territorios donde las condiciones son consideradas más críticas. Las autoridades tendrán un plazo de 15 días para presentar informes sobre los avances de las medidas ordenadas, mientras Herrera insiste en que la prioridad debe ser proteger la salud, el agua y la seguridad alimentaria de las familias.