El presidente brasileño Luiz Inácio Lula da Silva intensificó este sábado sus ataques contra su principal rival electoral, el senador Flávio Bolsonaro, durante un mitin celebrado en Curitiba. El mandatario, que busca la reelección, afirmó que la familia del expresidente Jair Bolsonaro debe responder por los escándalos de corrupción que han sacudido al país y desafió a sus adversarios a demostrar quiénes son realmente responsables de los hechos investigados.
Las declaraciones adquieren especial relevancia después de que la investigación sobre el fallido Banco Master alcanzara directamente a Flávio Bolsonaro. Documentos del Supremo Tribunal Federal revelados parcialmente indican que el senador es investigado por presuntos delitos de corrupción y lavado de dinero, a raíz de una operación relacionada con el financiamiento de la película Dark Horse, sobre la vida de su padre. Flávio y su hermano Eduardo Bolsonaro niegan haber cometido irregularidades.
El caso financiero tiene como figura central al exbanquero Daniel Vorcaro, quien fue detenido y es investigado por presuntos delitos que incluyen gestión fraudulenta, lavado de dinero, corrupción y organización criminal. La Policía Federal también investiga operaciones vinculadas a activos del Banco Master transferidos al Banco Regional de Brasilia (BRB); según documentos citados por la prensa brasileña, se habrían negociado activos por unos 12.200 millones de reales considerados fraudulentos, con un perjuicio potencial de miles de millones para la entidad pública.
Lula aprovechó el escenario electoral para cuestionar también el origen de la trayectoria empresarial de Vorcaro. El presidente sostiene que fue durante el gobierno de Jair Bolsonaro, entre 2019 y 2022, cuando Vorcaro se consolidó como banquero, mientras que su detención y el cierre del Banco Master ocurrieron durante la actual administración. Lula ha utilizado esa diferencia temporal para rechazar los intentos de atribuirle a su Gobierno la responsabilidad por el origen del escándalo.
La ofensiva política de Lula no está exenta de contradicciones. Su propio hijo mayor, Fábio Luís Lula da Silva, conocido como Lulinha, aparece mencionado en investigaciones derivadas de la Operación Sem Desconto, que indaga un esquema de descuentos no autorizados sobre jubilaciones y pensiones del Instituto Nacional de la Seguridad Social (INSS). La Policía Federal abrió tres investigaciones relacionadas con Lulinha, aunque documentos citados recientemente por medios brasileños también han señalado que algunas imputaciones contra él carecerían de sustento probatorio suficiente.
El escándalo del Banco Master, además, ha provocado una fuerte crisis institucional debido a las relaciones investigadas entre Vorcaro y figuras de distintos sectores del poder brasileño. Las pesquisas han alcanzado a políticos, empresarios y generado cuestionamientos alrededor de integrantes del Supremo Tribunal Federal. El presidente del STF, Edson Fachin, ordenó levantar parte del secreto judicial del caso para aumentar la transparencia de las investigaciones.
Para Flávio Bolsonaro, el caso se ha convertido en uno de los principales frentes de su campaña presidencial. El senador ha reclamado la divulgación de documentos judiciales y, al mismo tiempo, ha intentado trasladar el foco hacia las investigaciones que involucran a Lulinha. La disputa amenaza con convertir el escándalo financiero en uno de los ejes centrales de la campaña entre ambos candidatos, en momentos en que las encuestas muestran una contienda cerrada.
El enfrentamiento político quedó así instalado alrededor de una misma pregunta: ¿quién asumirá el costo electoral de los escándalos que involucran a las dos principales familias políticas de Brasil? Lula busca presentar a Bolsonaro y su entorno como responsables del origen de varias investigaciones, mientras Flávio intenta utilizar el caso Master y las pesquisas sobre Lulinha para cuestionar al Gobierno. Con las elecciones presidenciales previstas para el 4 de octubre, la batalla judicial ya se convirtió también en una batalla electoral.