Una relación municipal con casi tres décadas de historia podría entrar en una nueva etapa. El alcalde del Distrito Central, Juan Diego Zelaya, sostuvo este viernes 4 de septiembre una reunión de trabajo con el alcalde de Santiago de Chile, Mario Desbordes, encuentro en el que ambas autoridades plantearon la necesidad de convertir el antiguo vínculo entre las dos capitales en una cooperación con resultados concretos.
El punto de partida es un hermanamiento suscrito en 1998, durante la administración del entonces alcalde capitalino César Castellanos. Ahora, la propuesta consiste en actualizar ese acuerdo para incorporar los desafíos que enfrentan actualmente las ciudades y establecer mecanismos permanentes de intercambio de información, experiencias, conocimientos técnicos y buenas prácticas.
Para Zelaya, la experiencia de Santiago puede aportar soluciones aplicables al Distrito Central en áreas que constituyen algunas de las principales preocupaciones de los capitalinos. Seguridad ciudadana, recuperación de espacios públicos, orden urbano, cultura, innovación y modernización de los servicios municipales estuvieron entre los asuntos colocados sobre la mesa durante la reunión.
Uno de los capítulos que adquirió especial relevancia fue el tecnológico. Ambos funcionarios analizaron el potencial de la inteligencia artificial y de las herramientas digitales para conocer con mayor precisión las necesidades de los ciudadanos, agilizar respuestas y hacer que la administración municipal sea más eficiente y cercana. En el caso de Tegucigalpa, la AMDC ya impulsa una estrategia de transformación digital que incluye herramientas basadas en inteligencia artificial y digitalización de servicios.
La apuesta hondureña no parte de cero. El proyecto “La Capital Conecta”, presentado por la AMDC en mayo, contempla una inversión aproximada de 3.4 millones de dólares y busca modernizar la gestión municipal mediante digitalización de trámites, movilidad, recuperación de espacios públicos y utilización de tecnología y datos. El programa es ejecutado con apoyo del Programa de las Naciones Unidas para el Desarrollo y tiene un horizonte de implementación hasta septiembre de 2027.
Santiago, entretanto, también ha colocado la tecnología como una herramienta para enfrentar problemas urbanos. La municipalidad dirigida por Desbordes ha desarrollado una estrategia de seguridad que combina recuperación de espacios públicos, participación ciudadana y sistemas tecnológicos, incluidas cámaras con inteligencia artificial conectadas a centros de monitoreo. Esa experiencia constituye uno de los campos en los que ambas capitales podrían intercambiar conocimientos.
La recuperación de los espacios públicos aparece como otro terreno de cooperación. En Santiago, la administración de Desbordes ha desarrollado intervenciones en sectores considerados críticos, mientras que el Distrito Central ha definido el ordenamiento, la seguridad y la recuperación urbana como prioridades. En marzo, Zelaya informó del despliegue de más de 150 policías municipales en siete puntos de la ciudad y de acciones en plazas, parques, túneles peatonales y puentes.
El caso del barrio Meiggs, en Santiago, ofrece además una experiencia particularmente relacionada con la problemática del comercio informal. La municipalidad chilena informó en agosto que, después de un año de intervención, había retirado unos 5,000 toldos y recuperado 181,000 metros cuadrados de espacio público, mientras reportaba una reducción del 77 % en los robos por sorpresa dentro del polígono intervenido.
Precisamente, Zelaya y Desbordes analizaron mecanismos para fortalecer el comercio formal y enfrentar la competencia desleal. La intención es utilizar coordinación institucional y herramientas tecnológicas para proteger a comerciantes y empresas que cumplen con sus obligaciones, al mismo tiempo que se busca recuperar espacios ocupados irregularmente y mejorar las condiciones para la actividad económica.
“Las ciudades enfrentamos desafíos muy similares”, expresó Zelaya al explicar el sentido de la reunión. El alcalde capitalino señaló que Tegucigalpa puede aprender de las experiencias que funcionan en Santiago y, a la vez, compartir sus propias iniciativas en materia de seguridad, recuperación urbana y utilización de inteligencia artificial para comprender mejor a los ciudadanos y modernizar la prestación de servicios.
La cooperación también encuentra un terreno fértil en cultura e innovación. Santiago ha utilizado sus espacios públicos recuperados para impulsar actividades culturales y emprendimientos; durante el Día del Patrimonio 2026, por ejemplo, el municipio reportó la participación de más de 220 emprendedores en el denominado Mercado del Patrimonio. Este tipo de experiencias podría formar parte del intercambio que se busca institucionalizar mediante la renovación del hermanamiento.
El desafío será convertir el encuentro político en una agenda permanente con objetivos medibles. Tegucigalpa y Santiago pretenden pasar de un hermanamiento histórico a una asociación municipal moderna que permita compartir soluciones en seguridad, tecnología, orden urbano, comercio, cultura y servicios públicos. Si el acuerdo se concreta, las dos capitales podrían utilizar sus experiencias acumuladas para enfrentar problemas similares y acelerar la transformación de sus ciudades.