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Gaza al borde de un nuevo punto de quiebre: Hamás acepta entregar armas, pero Netanyahu rechaza el plan
Los esfuerzos para consolidar el alto el fuego en Gaza enfrentan una nueva prueba después de que el enviado estadounidense Nikolay Mladenov afirmara ante el Consejo de Seguridad de la ONU que Hamás y otras facciones palestinas han aceptado entregar sus armas y transferir la administración del enclave a una estructura civil. Israel, sin embargo, mantiene sus propias condiciones y Benjamin Netanyahu insiste en que las fuerzas israelíes no se retirarán mientras Hamás no sea completamente desarmado.
Por EL REPORTERO HONDURAS
Publicado en 26/08/2026 19:10
Mundo

La posibilidad de alcanzar una salida política para Gaza volvió a quedar en el centro de la atención internacional este miércoles 26 de agosto, después de que el responsable de los esfuerzos de paz impulsados por Estados Unidos advirtiera que el proceso podría aproximarse a un “punto de no retorno”. Nikolay Mladenov sostuvo ante el Consejo de Seguridad que el plan respaldado por Washington enfrenta serios obstáculos mientras continúan los ataques y no se materializa plenamente el alto el fuego.

Uno de los principales elementos de la propuesta estadounidense es el desarme de Hamás y de las demás organizaciones armadas palestinas, acompañado por una transferencia de la autoridad en Gaza hacia una administración civil. Según Mladenov, Hamás habría aceptado una hoja de ruta que contempla entregar sus armas y abandonar el control gubernamental del territorio, un cambio significativo respecto de posiciones anteriores de la organización.

Sin embargo, el anuncio no significa que exista un acuerdo definitivo entre las partes. El primer ministro israelí, Benjamin Netanyahu, ha rechazado los términos del plan estadounidense y sostiene que Israel no retirará sus tropas de las posiciones actuales hasta que Hamás sea completamente desarmado. El Gobierno israelí ha dejado claro que considera el desarme total del grupo una condición indispensable para avanzar hacia una solución permanente.

La discrepancia es fundamental porque el plan impulsado por Washington plantea simultáneamente el desarme de las facciones, una transición hacia una administración civil palestina y el retiro progresivo de las fuerzas israelíes. Israel, en cambio, mantiene una posición más restrictiva sobre la retirada militar, creando una brecha que amenaza con bloquear la siguiente etapa del proceso de paz.

Mientras las negociaciones avanzan con dificultad, la violencia no ha desaparecido de Gaza. Mladenov criticó ante Naciones Unidas la continuidad de las operaciones militares israelíes y advirtió que los ataques pueden debilitar los esfuerzos destinados a consolidar el proceso político. En las últimas semanas, mediadores de Turquía, Egipto y Qatar también han expresado preocupación por ataques israelíes que, según ellos, ponen en riesgo los compromisos asociados al alto el fuego.

El deterioro de las condiciones sobre el terreno se refleja también en la vida cotidiana de la población palestina. Un reporte publicado este miércoles describe las enormes dificultades que enfrentan los agricultores de Gaza para recuperar la producción de alimentos: más del 80 % de los invernaderos habría quedado destruido, mientras el acceso a tierras cultivables, agua y fertilizantes continúa severamente limitado.

La crisis alimentaria sigue siendo otro de los grandes desafíos para cualquier eventual acuerdo. Según datos citados por organismos de Naciones Unidas, 67 % de la población de Gaza enfrenta inseguridad alimentaria aguda, mientras la superficie de tierras agrícolas disponibles se ha reducido drásticamente debido a la destrucción y a las restricciones de acceso. La recuperación de la agricultura será, por ello, un componente esencial de cualquier programa serio de reconstrucción.

El debate sobre quién gobernará Gaza después de la guerra constituye otra pieza clave del rompecabezas. La propuesta estadounidense contempla una administración palestina de carácter civil y estructuras internacionales destinadas a respaldar la transición. El objetivo es impedir que Hamás conserve el control político y militar del enclave, pero también establecer una autoridad capaz de administrar servicios básicos y preparar el terreno para la reconstrucción.

La comunidad internacional observa además con preocupación la posibilidad de que el fracaso de las negociaciones desencadene una nueva espiral de violencia. Mladenov advirtió que una ruptura del proceso tendría consecuencias graves y podría hacer mucho más difícil recuperar el camino hacia una solución política. Su mensaje ante el Consejo de Seguridad llegó precisamente cuando las diferencias entre Israel y Hamás amenazan con paralizar la implementación de los acuerdos.

Washington intenta mantener la presión para que las partes acepten los elementos centrales de su iniciativa. El plan del presidente Donald Trump plantea detener las operaciones militares, avanzar hacia el desarme de Hamás, retirar progresivamente a las fuerzas israelíes y establecer una administración civil palestina que permita iniciar la reconstrucción. Estados Unidos también ha trabajado en la creación de mecanismos internacionales de seguridad para acompañar la transición.

El escenario, por tanto, sigue siendo extremadamente frágil. Hamás habría dado un paso hacia el desarme y la transferencia de autoridad, mientras Netanyahu mantiene su negativa a retirar las tropas hasta conseguir el desarme total del grupo. Entre ambas posiciones permanece pendiente una larga lista de asuntos: seguridad, control territorial, administración de Gaza, ayuda humanitaria, reconstrucción y las garantías políticas para los palestinos. Si las negociaciones fracasan, la advertencia de los mediadores es clara: Gaza podría volver a quedar atrapada en un nuevo ciclo de guerra, mientras millones de civiles continúan esperando una solución que permita reconstruir sus vidas.

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