Tegucigalpa, Honduras.— La dimensión de la sequía que afecta al país llevó este miércoles a la Secretaría de Gestión de Riesgos y Contingencias Nacionales (COPECO) a actualizar los niveles de alerta en distintas regiones de Honduras. El Boletín No. 029-2026, fechado el 26 de agosto, establece 103 municipios en alerta roja, 82 en alerta amarilla y otros 48 en alerta verde, como consecuencia de las condiciones meteorológicas asociadas al fenómeno de El Niño.
El nuevo mapa de riesgo coloca a Francisco Morazán como el departamento con mayor número de municipios en alerta roja, con 23 localidades, seguido por Choluteca y El Paraíso, con 16 municipios cada uno. Lempira suma 14, La Paz 13, Valle nueve, Intibucá ocho y Comayagua cuatro. La medida incluye zonas densamente pobladas y territorios donde las actividades agrícolas y ganaderas dependen en buena parte de la disponibilidad de agua.
Entre los municipios de mayor relevancia incluidos en el nivel máximo figuran el Distrito Central, Choluteca, Marcovia, Nacaome, San Lorenzo, Amapala, Danlí, El Paraíso, Marcala, Santa Lucía, Valle de Ángeles, Talanga y Ojojona, además de numerosas comunidades rurales. La lista refleja una afectación distribuida principalmente en el centro, sur y occidente del territorio nacional.
La explicación de este deterioro se encuentra en el comportamiento de las lluvias. De acuerdo con el análisis realizado por el Centro Nacional de Estudios Atmosféricos, Oceanográficos y Sísmicos (CENAOS), Honduras continúa experimentando condiciones más cálidas y secas de lo habitual, mientras que el retraso de la temporada lluviosa ha generado déficits acumulados de precipitación de entre 100 y 200 milímetros.
El impacto de esta anomalía climática trasciende el ámbito meteorológico. La reducción de las precipitaciones compromete la disponibilidad de agua para consumo humano y animal, al mismo tiempo que incrementa la presión sobre los cultivos y las actividades productivas. Las comunidades rurales, particularmente aquellas que dependen de fuentes superficiales, cosechas de temporal y pequeños sistemas de abastecimiento, enfrentan una mayor vulnerabilidad ante la prolongación de las condiciones secas.
La zona sur aparece entre las áreas que requieren mayor atención. COPECO señala que las temperaturas podrían registrar incrementos de entre 0,5 y 1 grado Celsius, principalmente durante el período de marzo a agosto. El aumento de las temperaturas, combinado con menores precipitaciones, puede acelerar la evaporación y reducir todavía más la disponibilidad de agua en suelos, quebradas, ríos, reservorios y otras fuentes utilizadas por las comunidades.
Mientras tanto, 82 municipios permanecen en alerta amarilla, una condición que obliga a las autoridades y a la población a mantenerse preparadas para actuar y seguir las recomendaciones oficiales. En este grupo se encuentran 14 municipios de Olancho, 16 de Ocotepeque, 14 de Lempira, nueve de Intibucá, seis de La Paz, seis de Yoro, diez de Comayagua, cinco de Francisco Morazán y dos de El Paraíso.
La alerta amarilla también alcanza municipios como Danlí, Teupasenti, La Esperanza, Intibucá, Gracias, La Paz, Yoro, Olanchito, Campamento, Guata, Jano y Nueva Ocotepeque, entre otros. La distribución demuestra que los efectos de la sequía no se concentran exclusivamente en el corredor seco tradicional, sino que abarcan sectores del occidente, centro y nororiente del país.
En un nivel inferior de vigilancia se encuentran 48 municipios en alerta verde, entre ellos 23 de Copán, nueve de Santa Bárbara, seis de Olancho, cinco de Yoro y cinco de Comayagua. En esta categoría se encuentran localidades como Copán Ruinas, Santa Rosa de Copán, Siguatepeque, Juticalpa, San Esteban, El Progreso y Morazán. La alerta verde significa que la población debe permanecer informada mediante los boletines oficiales y dar seguimiento a la evolución de las condiciones meteorológicas.
La situación hondureña ocurre en un contexto regional marcado por el fortalecimiento de El Niño-Oscilación del Sur (ENSO). El Centro de Predicción Climática de la NOAA informó el 13 de agosto que El Niño se está fortaleciendo y estimó una probabilidad superior al 90 % de que se presente un evento muy fuerte durante el otoño e invierno del hemisferio norte 2026-2027. En julio, la anomalía de temperatura superficial del mar alcanzó +1,4 °C en la región Niño-3.4, +1,7 °C en Niño-3 y +2,9 °C en Niño-1+2.
La evolución del fenómeno resulta especialmente relevante para Honduras porque las condiciones oceánicas y atmosféricas asociadas a El Niño pueden modificar los patrones habituales de lluvia y temperatura en diferentes regiones. La NOAA señala que durante julio las anomalías de temperatura superficial superaron los +2 °C en el Pacífico ecuatorial oriental, mientras que en las capas subsuperficiales se registraron anomalías que llegaron hasta +10 °C a profundidad, señales que respaldan el fortalecimiento del fenómeno.
El escenario obliga a prestar especial atención al abastecimiento de agua, la producción agrícola y ganadera y la protección de las fuentes disponibles. Para la población en municipios bajo alerta roja, COPECO establece este nivel como el máximo dentro del sistema de alertas y llama a ejecutar las acciones necesarias para salvaguardar vidas y prevenir mayores consecuencias. En alerta amarilla, la recomendación central es prepararse y atender las instrucciones de las autoridades.
Con la actualización emitida este 26 de agosto, la sequía pasa a ocupar nuevamente un lugar central en la agenda de prevención de riesgos de Honduras. El comportamiento de las lluvias durante las próximas semanas será determinante para conocer si los municipios pueden reducir sus niveles de alerta o, por el contrario, si será necesario ampliar las medidas de emergencia. Mientras tanto, las autoridades recomiendan hacer un uso responsable del agua, proteger las fuentes de abastecimiento y mantenerse atentos a los comunicados oficiales de COPECO y CENAOS.