MOSCÚ/KIEV.— La guerra entre Rusia y Ucrania vuelve a concentrar la atención internacional luego de que Vladimir Putin endureciera su discurso contra Kiev y advirtiera que los ataques ucranianos contra objetivos económicos rusos tendrán una respuesta. El mandatario sostuvo que Ucrania ha abierto una “caja de Pandora” al ampliar sus operaciones contra instalaciones estratégicas.
Entre los objetivos alcanzados en territorio ruso figuran refinerías de petróleo, instalaciones industriales y centros logísticos. Reuters reportó que una nueva oleada de drones dejó al menos 10 muertos y provocó daños importantes en distintas regiones rusas y territorios ocupados, mientras Moscú afirmó haber derribado cientos de aeronaves no tripuladas.
La respuesta rusa amenaza con ampliar todavía más el alcance económico de la guerra. Putin afirmó que Moscú atacará los sectores “más sensibles” de la economía ucraniana, en un momento en que ambas partes utilizan drones y ataques de largo alcance para afectar las capacidades logísticas y económicas del adversario.
Uno de los principales focos de preocupación se encuentra en el mar Negro, donde la infraestructura vinculada al comercio de cereales se ha convertido en objetivo de las operaciones militares. Ucrania ha sufrido ataques contra sus puertos, mientras instalaciones rusas de exportación de granos también han sido alcanzadas, aumentando los riesgos para el flujo internacional de alimentos.
El impacto ya comienza a sentirse en los mercados. Compradores internacionales de trigo se preparan para posibles restricciones de suministro, mientras los precios de los futuros de trigo en Chicago han aumentado más de 17 % desde comienzos de julio. Egipto e Indonesia figuran entre los países especialmente expuestos debido a su dependencia de los suministros procedentes de la región del mar Negro.
La escalada también complica las perspectivas diplomáticas. Ucrania había planteado recientemente una posible suspensión de ataques contra objetivos civiles en el mar Negro, pero Moscú rechazó la propuesta de tregua. Putin aseguró que Rusia continúa abierta a negociaciones de paz, aunque condicionó cualquier diálogo a las circunstancias actuales sobre el terreno, mientras los ataques continúan y crece la presión sobre la seguridad alimentaria mundial.