Al menos 13 personas murieron y otras 75 resultaron heridas este lunes 10 de agosto durante una ofensiva con drones contra Nizhnekamsk, una ciudad industrial de la república rusa de Tatarstán, según el balance comunicado por las autoridades locales y recogido por medios internacionales. Entre las víctimas mortales se encuentra un menor.
El ataque tuvo como uno de sus principales escenarios la zona industrial de Nizhnekamsk, donde se encuentran importantes instalaciones petroleras y petroquímicas. Entre ellas figura la refinería TANECO, uno de los grandes complejos de procesamiento de petróleo de Rusia, que ha sido objetivo de ataques con drones en anteriores ocasiones.
La dimensión de la ofensiva también quedó reflejada en la distancia del objetivo respecto al frente de guerra. Nizhnekamsk se encuentra a unos 1.200 kilómetros de la frontera con Ucrania, lo que evidencia la capacidad de los drones ucranianos para alcanzar instalaciones estratégicas situadas profundamente dentro del territorio ruso.
El balance humano incluye además víctimas extranjeras. El consulado de Uzbekistán en Kazán confirmó que siete ciudadanos uzbekos murieron durante el ataque, mientras continúan las labores de identificación y evaluación de los daños. Las autoridades de Tatarstán decretaron una jornada de duelo por las víctimas.
La ofensiva representa uno de los episodios más letales de la campaña ucraniana de ataques de largo alcance contra territorio ruso. Kiev ha utilizado este tipo de operaciones para golpear instalaciones relacionadas con el sector energético y otras infraestructuras consideradas estratégicas, mientras Moscú sostiene que sus defensas aéreas han logrado interceptar numerosos drones. El ataque vuelve a demostrar que, a más de cuatro años del inicio de la invasión a gran escala, la guerra continúa extendiéndose mucho más allá de las líneas tradicionales del frente.
