El este de China enfrenta las consecuencias del paso del tifón Dolphin, considerado el ciclón tropical más potente que ha golpeado al país en lo que va de 2026. La tormenta ingresó el domingo a la provincia de Zhejiang con fuertes vientos y lluvias torrenciales, obligando a las autoridades a desplegar amplios operativos de prevención ante el riesgo de inundaciones y deslizamientos.
Dolphin alcanzó tierra cerca de Yuhuan, en Zhejiang, alrededor de las 17:30 horas del domingo, con vientos sostenidos de aproximadamente 42 metros por segundo, equivalentes a unos 151 kilómetros por hora. Posteriormente volvió a tocar tierra en Yueqing, también en Zhejiang, antes de avanzar hacia el interior y comenzar a perder intensidad.
Aunque el sistema comenzó a debilitarse después de internarse en territorio chino, el peligro no desapareció. Los meteorólogos advirtieron que las precipitaciones podrían prolongarse y aumentar el riesgo de inundaciones repentinas y deslizamientos, especialmente en zonas montañosas. Algunas áreas de Zhejiang podrían recibir acumulados de hasta 500 milímetros de lluvia.
La magnitud de la emergencia llevó a las autoridades a ejecutar evacuaciones preventivas en varias provincias. Reuters informó que más de un millón de personas fueron trasladadas a lugares seguros, incluyendo más de 900,000 habitantes de Wenzhou y cerca de 99,000 personas en Fujian. En Zhejiang también se habilitaron cientos de refugios para atender a la población desplazada.
Shanghái, una de las principales ciudades económicas de China, también adoptó medidas extraordinarias. La ciudad suspendió servicios de transporte marítimo de pasajeros y aplicó restricciones en su sistema de metro, mientras más de 30,000 residentes fueron evacuados preventivamente de zonas consideradas vulnerables. Además, los dos principales aeropuertos de la metrópoli cancelaron más de 1,300 vuelos, aproximadamente el 60 % de las operaciones programadas para el domingo.
El impacto sobre la movilidad se extendió al transporte marítimo y ferroviario. El puerto de Yangshan, uno de los principales centros de carga de Shanghái, retiró embarcaciones de sus muelles antes de la llegada del ciclón, mientras más de 500 barcos pequeños y medianos fueron trasladados a zonas de refugio. Las autoridades también aplicaron restricciones en diferentes servicios de transporte del delta del río Yangtsé.
Dolphin ya había dejado consecuencias importantes antes de alcanzar China. El sábado atravesó Okinawa y otras zonas del sur de Japón, donde provocó cortes de electricidad que afectaron a más de 50,000 edificios y dejó al menos seis personas heridas, además de ocasionar cancelaciones de vuelos.
El tifón también está teniendo repercusiones en otros puntos de Asia. En Filipinas, las bandas de lluvia asociadas a Dolphin reforzaron el monzón y contribuyeron a las condiciones que provocaron inundaciones y deslizamientos, incluido uno ocurrido en Baguio que dejó personas desaparecidas. Más de 12,000 habitantes habían sido desplazados previamente por las lluvias en Luzón.
Las autoridades chinas mantienen la vigilancia mientras Dolphin continúa perdiendo fuerza, debido a que el principal peligro ahora se concentra en las lluvias acumuladas y sus posibles efectos sobre ríos, zonas montañosas y áreas urbanas. El episodio se suma a un verano marcado por fenómenos meteorológicos extremos en distintas partes de China, con inundaciones, deslizamientos y evacuaciones. Expertos citados por Reuters señalan además que el calentamiento global está aumentando la probabilidad de fenómenos meteorológicos extremos, incluidos tifones más intensos.
