Washington D.C., Estados Unidos. Las autoridades federales estadounidenses confirmaron este martes 16 de junio que fue desarticulado un presunto plan terrorista dirigido contra un evento masivo realizado en la Casa Blanca, en el marco de una velada de artes marciales mixtas organizada como parte de las celebraciones del cumpleaños del presidente Donald Trump.
De acuerdo con el comunicado conjunto del Departamento de Justicia y el FBI, el ataque habría estado planificado para ejecutarse el pasado 14 de junio, durante un espectáculo de la UFC celebrado en los jardines de la residencia presidencial, donde se reunieron altos funcionarios del gobierno y cientos de asistentes.
Las investigaciones revelan que el plan incluía el uso de drones cargados con explosivos para sobrevolar la Casa Blanca y generar caos durante el evento, con el objetivo de provocar una evacuación masiva del recinto y facilitar una segunda fase del ataque armado.
Según los informes oficiales, los sospechosos también contemplaban la participación de francotiradores y una “segunda oleada” de asalto a las instalaciones, lo que incrementó la gravedad del caso y llevó a una operación coordinada de inteligencia entre varias agencias federales.
El Departamento de Justicia confirmó la presentación de cargos contra cinco hombres, cuyas edades oscilan entre los 19 y 32 años, acusados de conspiración para cometer actos violentos y de participar en un supuesto plan coordinado de ataque contra objetivos gubernamentales.
Entre los elementos investigados destaca el caso de Tycen Proper, de 19 años, señalado como uno de los implicados. Su madre habría alertado a las autoridades en Ohio tras detectar comunicaciones sospechosas del joven con grupos extremistas a través de internet.
De acuerdo con la acusación, Proper habría acumulado armas de fuego, miles de municiones y equipo táctico en su domicilio, además de identificar posibles objetivos que incluirían a miembros del Congreso de Estados Unidos, lo que elevó el nivel de alerta de las agencias de seguridad.
Funcionarios citados por medios estadounidenses indicaron que los investigadores identificaron hasta 23 personas vinculadas a una posible red de conspiradores, lo que abre la posibilidad de una estructura más amplia detrás del intento de ataque frustrado.
El Servicio Secreto confirmó que trabajó de manera coordinada con el FBI durante toda la investigación, reforzando la seguridad en la Casa Blanca y monitoreando en tiempo real las amenazas detectadas para evitar cualquier intento de ejecución del plan.
El fiscal general, Todd Blanche, destacó la rápida actuación de las fuerzas de seguridad, afirmando que la intervención oportuna permitió neutralizar el complot antes de que pudiera materializarse, evitando así un posible ataque de alto impacto en la capital estadounidense.
Por su parte, el director del FBI, Kash Patel, señaló en redes sociales que la operación se desarrolló en varios estados del país y permitió la captura de varios sospechosos antes de que ejecutaran acciones violentas contra el evento presidencial.
El caso tomó relevancia adicional debido a que el evento en cuestión formaba parte de una velada de la UFC organizada en un recinto temporal dentro de la Casa Blanca, con motivo del cumpleaños número 80 de Trump y el inicio de celebraciones por el 250 aniversario de la independencia de Estados Unidos.
Según las investigaciones, uno de los detenidos habría declarado que el objetivo del grupo era atacar a “élites capitalistas”, milmillonarios y figuras políticas vinculadas a donaciones del Comité de Asuntos Públicos Estados Unidos-Israel (AIPAC), lo que amplía el perfil ideológico del presunto complot.
El evento deportivo, denominado “UFC Freedom 250”, reunió a miles de aficionados en el Jardín Sur de la Casa Blanca, en una puesta en escena inédita que combinó política, espectáculo y conmemoraciones nacionales bajo fuertes medidas de seguridad.
Mientras el presidente Trump se encontraba de viaje oficial en Francia para la cumbre del G7, la Casa Blanca emitió un mensaje de agradecimiento a las fuerzas de seguridad, destacando la coordinación entre el FBI, el Servicio Secreto y otras agencias federales en la protección del evento y sus asistentes.
Las autoridades continúan las investigaciones para determinar el alcance real de la red de sospechosos y posibles vínculos internacionales, mientras el caso se perfila como uno de los operativos de seguridad más delicados registrados recientemente en la capital estadounidense.