El régimen de Corea del Norte volvió a encender las alarmas internacionales luego de aprobar una reforma constitucional que fortalece aún más el poder absoluto de Kim Jong-un y redefine la doctrina nuclear del país. La modificación, divulgada por diversos medios internacionales, incorpora disposiciones que contemplan una respuesta nuclear automática si el sistema de mando del Estado es atacado o neutralizado.
De acuerdo con reportes difundidos por UNITED24 Media y retomados por el diario británico The Telegraph, la nueva constitución reconoce de forma explícita a Kim Jong-un como jefe de Estado y máxima autoridad de la Comisión de Asuntos Estatales, organismo que supervisa las fuerzas armadas y el arsenal nuclear norcoreano. El cambio consolida jurídicamente el control absoluto del líder sobre las capacidades estratégicas del país.
La principal preocupación internacional gira en torno al artículo 3 de la legislación nuclear revisada, el cual establece que si el sistema de mando y control de las fuerzas nucleares es amenazado por “fuerzas hostiles”, deberá ejecutarse un ataque nuclear “automático e inmediato”. Expertos advierten que la cláusula podría activar una represalia atómica incluso en escenarios donde el liderazgo norcoreano quede incapacitado tras un ataque externo.
La disposición ha sido interpretada como un mecanismo diseñado para garantizar la continuidad de la capacidad disuasiva del régimen aun en caso de una operación de eliminación contra Kim Jong-un. En la práctica, esto significaría que cualquier intento extranjero de asesinar o incapacitar al líder podría desencadenar una respuesta nuclear inmediata por parte de las fuerzas militares de Pyongyang.
El académico ruso Andrei Lankov, especialista en historia y relaciones internacionales de la península coreana, explicó a The Telegraph que la medida probablemente ya existía como doctrina militar interna, aunque ahora adquiere mayor peso al quedar formalmente incorporada en la constitución del país. Según el experto, el régimen busca reforzar la percepción de que cualquier ataque contra su liderazgo tendría consecuencias devastadoras.
Lankov también vinculó la decisión con los recientes acontecimientos en Irán, donde ataques conjuntos atribuidos a Estados Unidos e Israel golpearon estructuras militares y políticas iraníes. El analista sostiene que Pyongyang observó con preocupación la efectividad de las denominadas operaciones de “decapitación”, orientadas a eliminar a las principales figuras de mando de gobiernos adversarios.
Según la interpretación del experto, el liderazgo norcoreano considera que la caída de altos mandos iraníes evidenció la vulnerabilidad de sistemas altamente centralizados. Por ello, la nueva cláusula buscaría garantizar que cualquier agresión contra la cúpula del régimen tenga una represalia automática, reduciendo la posibilidad de que un enemigo neutralice la cadena de mando antes de una respuesta militar.
A pesar de la creciente preocupación internacional, analistas consideran poco probable una operación similar contra Corea del Norte debido al hermetismo extremo del régimen, el control absoluto sobre las comunicaciones y el limitado acceso de inteligencia extranjera dentro del país. No obstante, la reforma constitucional confirma que Kim Jong-un pretende blindar su supervivencia política y militar ante cualquier escenario de conflicto, en medio de un contexto geopolítico cada vez más volátil.