Programa de las Naciones Unidas para el Desarrollo presentó este 11 de mayo en Montevideo un nuevo informe regional en el que advierte que las democracias de América Latina y el Caribe atraviesan una etapa de fuertes tensiones políticas, sociales e institucionales, pese a que la región mantiene altos niveles de gobiernos electos mediante procesos democráticos.
El documento, titulado “Democracias bajo presión. Reimaginar los futuros de la democracia y el desarrollo en América Latina y el Caribe”, fue dado a conocer junto al presidente de Uruguay, Yamandú Orsi, y plantea que más de cuatro de cada cinco ciudadanos de la región viven actualmente bajo sistemas democráticos surgidos de elecciones.
No obstante, el informe sostiene que la permanencia de las democracias no garantiza necesariamente su fortaleza institucional ni su capacidad de responder a las demandas ciudadanas. El PNUD considera que muchas democracias latinoamericanas enfrentan un deterioro progresivo en representación política, legitimidad y generación de bienestar.
La directora regional del PNUD para América Latina y el Caribe, Michelle Muschett, afirmó que el futuro democrático de la región dependerá de la capacidad colectiva de transformar las presiones actuales en oportunidades de progreso sin sacrificar libertades fundamentales.
“El futuro de la democracia y el desarrollo dependerá de nuestra capacidad colectiva para transformar la presión en progreso”, expresó Muschett durante la presentación oficial del informe, enfatizando además la necesidad de fortalecer las capacidades estatales y la gobernanza democrática.
El estudio recuerda que hace más de dos décadas el primer informe regional sobre democracia ya alertaba sobre la brecha existente entre ciudadanía electoral y ciudadanía social. Sin embargo, el nuevo contexto regional incorpora desafíos adicionales como la expansión del crimen organizado, la crisis climática, la desinformación digital y la aceleración tecnológica.
Entre los principales problemas identificados figuran la desigualdad estructural persistente, la pérdida de confianza en los partidos políticos, la fragmentación social y el debilitamiento institucional. Según el PNUD, estas condiciones crean entornos favorables para la polarización y el desencanto ciudadano con los sistemas democráticos.
El organismo internacional plantea que la sostenibilidad democrática no depende únicamente de procesos electorales, sino también de la capacidad de los Estados para garantizar derechos, generar oportunidades y producir resultados tangibles para la población.
El informe identifica tres características centrales que marcan actualmente a América Latina y el Caribe: democracias duraderas pero con déficits de calidad; avances en desarrollo humano acompañados de profundas desigualdades; y Estados con capacidades limitadas y presencia territorial desigual.
Ante este panorama, el PNUD propone cinco líneas estratégicas orientadas a recuperar legitimidad democrática: reconstruir la representación política, limitar la influencia del poder económico, recuperar el control estatal frente a estructuras criminales, proteger el ecosistema informativo y fortalecer los contrapesos institucionales.
El organismo advierte que la influencia desproporcionada de actores económicos y criminales sobre la política representa una amenaza directa para la estabilidad democrática. Asimismo, señala que la expansión de campañas de desinformación y manipulación digital profundiza la fragmentación social y deteriora el debate público.
El documento también enfatiza que la renovación democrática no puede limitarse a reformas aisladas, sino que requiere procesos sostenidos de acción colectiva entre gobiernos, partidos políticos, sociedad civil y sector privado para reconstruir confianza y estabilidad.
En ese sentido, el PNUD considera fundamental fortalecer instituciones capaces de anticipar riesgos, responder a contextos complejos y adaptarse a escenarios de incertidumbre política y económica que afectan a la región.
Como parte de esta iniciativa regional, el informe será presentado próximamente en otros países latinoamericanos, entre ellos Bolivia junto al presidente Rodrigo Paz Pereira; Guatemala con el mandatario Bernardo Arévalo de León; y República Dominicana junto al presidente Luis Abinader.
El PNUD reiteró que el fortalecimiento democrático en América Latina dependerá de la capacidad de los países para construir Estados más resilientes, transparentes y eficientes, capaces de responder a las demandas sociales en medio de un entorno global cada vez más polarizado y desafiante.