El inicio del período de alta movilización por la Semana Santa 2026 ya deja sus primeras cifras lamentables. El Cuerpo de Bomberos de Honduras confirmó la muerte de un hombre por asfixia por sumersión en el muelle de Omoa, caso que pasa a formar parte de las estadísticas de incidencias registradas en estos días.
La emergencia fue reportada la tarde del sábado 28 de marzo, cuando personas que se encontraban en la zona alertaron sobre un individuo que había sido sacado del agua tras presentar dificultades para respirar.
Al llegar al lugar, los equipos de rescate encontraron a la víctima sobre el muelle, en posición boca arriba, sin signos de respuesta y con evidentes complicaciones derivadas de la inmersión.
Tras la evaluación médica prehospitalaria, los socorristas confirmaron la ausencia de signos vitales. El hombre presentaba pupilas dilatadas y espuma en la boca, signos asociados a la asfixia por sumersión.
El fallecido fue identificado como Maximiliano Matamoros Hernández, de 57 años, quien perdió la vida en el sitio pese a los esfuerzos iniciales de auxilio brindados por personas que se encontraban en la playa.
En el lugar también estaba su hijo, Miguel Matamoros, quien fue notificado de lo ocurrido en medio de la consternación generada entre familiares y testigos del incidente.
De acuerdo con relatos de personas presentes, la víctima enfrentaba problemas relacionados con el consumo de alcohol, lo que habría influido en el desenlace, aunque este aspecto no ha sido confirmado oficialmente.
El caso fue atendido por la unidad HRB-22A902, que ejecutó los protocolos correspondientes para este tipo de emergencias, incluyendo la verificación de la escena y coordinación con las autoridades competentes.
Este hecho se suma a los registros que manejan las instituciones de socorro en el marco de los operativos de Semana Santa, una temporada en la que históricamente aumentan los incidentes por sumersión y otras emergencias en zonas turísticas.
Las autoridades reiteraron el llamado a la prudencia, especialmente al momento de ingresar al mar o ríos, insistiendo en evitar conductas de riesgo para reducir el número de víctimas durante este período vacacional.