Las intensas lluvias que se registran en Ecuador durante la temporada invernal han dejado hasta el momento 14 personas fallecidas y 71.309 afectadas, según reportes de la Secretaría Nacional de Gestión de Riesgos (SNGR). La cifra incluye a ciudadanos afectados por daños en viviendas, puentes y vías de comunicación.
Hace diez días, el gobierno ecuatoriano declaró la emergencia nacional para agilizar las acciones de respuesta ante los impactos de las precipitaciones, que han generado pérdidas materiales significativas y la interrupción de servicios esenciales en varias provincias.
De acuerdo con las estadísticas de la SNGR, hasta el domingo se registraron 19.420 viviendas afectadas y 117 destruidas, 38 puentes dañados y 32 destruidos, así como 45,80 kilómetros de carreteras afectadas. Estas cifras evidencian la magnitud del impacto en la infraestructura nacional.
Entre las provincias más afectadas destacan Guayas con 33.348 personas impactadas, seguida de Los Ríos (13.153), El Oro (7.529), Esmeraldas (6.868) y Manabí (4.462), así como Loja, Santa Elena y Chimborazo.
Desde el 1 de enero de 2026, se han registrado 2.046 eventos adversos relacionados con lluvias en todo el país, afectando a 192 municipios y 649 parroquias, según datos oficiales de la SNGR, lo que refleja la magnitud de la temporada invernal y la vulnerabilidad de ciertas zonas.
La SNGR mantiene la alerta amarilla para las provincias de Pastaza y Tungurahua, mientras que las alertas naranjas se encuentran activas en Azuay, Bolívar, Cañar, Chimborazo, Cotopaxi, El Oro, Imbabura, Manabí, Morona Santiago, Napo, Orellana, Santa Elena, Santo Domingo de los Tsáchilas, Sucumbíos y Zamora Chinchipe.
Las autoridades locales y nacionales continúan coordinando esfuerzos para brindar asistencia humanitaria a las familias afectadas, incluyendo albergues temporales, suministro de alimentos y medicinas, así como la reparación de la infraestructura dañada.
El gobierno ecuatoriano hace un llamado a la ciudadanía para mantener precaución ante nuevas precipitaciones, respetar las alertas emitidas y colaborar con las autoridades en la atención de emergencias, mientras se trabaja en mitigar los impactos de la temporada invernal.