El United States Central Command (CENTCOM) difundió nuevas imágenes y videos que muestran operaciones militares en curso contra objetivos estratégicos en Irán como parte de la denominada Operación Epic Fury, una campaña que comenzó a finales de febrero de 2026 en medio de la escalada del conflicto en Medio Oriente.
El material, publicado en canales oficiales del mando militar estadounidense y replicado por comunidades de inteligencia de fuentes abiertas, exhibe impactos directos de municiones guiadas de precisión contra instalaciones consideradas clave para las capacidades defensivas y ofensivas del régimen iraní.
Entre los blancos alcanzados figuran sistemas de guerra electrónica, utilizados para interferir señales de comunicación y navegación de fuerzas aliadas, así como estaciones de radar que forman parte de la red de detección temprana de Irán.
También fueron atacadas plataformas de lanzamiento y almacenamiento de vehículos aéreos no tripulados, además de baterías de defensa antiaérea de corto alcance diseñadas para interceptar aeronaves y misiles que penetran el espacio aéreo.
De acuerdo con el CENTCOM, estos ataques buscan degradar la capacidad iraní para detectar, rastrear y responder a operaciones aéreas ejecutadas por Estados Unidos y sus aliados en la región, en particular en el contexto de las operaciones conjuntas con Israel.
Las imágenes difundidas muestran explosiones controladas en diferentes puntos del territorio iraní, con evidencia visual de destrucción total o severa en las instalaciones atacadas. Según la versión oficial, no se observan daños colaterales significativos en el material divulgado.
Analistas de inteligencia de fuentes abiertas, incluidos observadores de la comunidad OSINT como OSINT613, interpretan la ofensiva como una fase clásica de supresión de defensas aéreas enemigas, conocida en doctrina militar como SEAD/DEAD.
Este tipo de operaciones, explican especialistas, busca eliminar radares, sistemas de guerra electrónica y baterías antiaéreas para facilitar posteriores ataques aéreos más profundos mediante aeronaves furtivas y misiles de largo alcance.
En paralelo, el gobierno de Irán ha respondido con lanzamientos esporádicos de misiles y drones contra bases estadounidenses y posiciones de aliados en el Golfo Pérsico, aunque el CENTCOM sostiene que la efectividad de estos ataques ha disminuido considerablemente desde el inicio de la campaña.
La escalada militar ha generado preocupación internacional debido al impacto en la estabilidad energética global, ya que la tensión en la región ha impulsado los precios del petróleo por encima de los 100 dólares por barril, mientras crece el temor de que el conflicto pueda expandirse a otros frentes estratégicos del Medio Oriente.