Un tiroteo en la universidad de Old Dominion, en Norfolk (Virginia), y otro en la sinagoga Temple Israel de West Bloomfield (Míchigan) sacudieron este jueves a Estados Unidos, generando alerta nacional por posibles ataques relacionados con la escalada bélica en Medio Oriente, aunque las autoridades no han vinculado directamente los hechos con la ofensiva.
En el campus universitario, el atacante identificado como Mohamed Jalloh, ciudadano estadounidense de 36 años originario de Sierra Leona, mató a una persona e hirió a otras dos antes de fallecer. Durante el ataque, gritó en varias ocasiones «allahu akbar», según reportó el FBI.
La agente especial Dominique Evans explicó que Jalloh estuvo en prisión entre 2017 y 2024 por intentos de apoyo al grupo extremista Estado Islámico, intentando obtener armas y financiamiento. También destacó que sirvió en la Guardia Nacional de Virginia entre 2009 y 2015.
El tirador fue reducido por estudiantes del Cuerpo de Entrenamiento de Oficiales de Reserva (ROTC), quienes intervinieron de manera decisiva para contener la amenaza, según confirmó el director del FBI, Kash Patel, en sus redes sociales.
Paralelamente, en Míchigan, un hombre armado embistió un vehículo contra la sinagoga Temple Israel de West Bloomfield y abrió fuego, siendo abatido por los guardias de seguridad del centro. La única víctima fue uno de los guardias, que resultó atropellado, pero las autoridades esperan su recuperación completa.
La agente especial Jennifer Runyan del FBI calificó el hecho como un acto de violencia contra la comunidad judía, aunque no se reveló la identidad del agresor. El presidente Donald Trump calificó el incidente como “terrible” y aseguró que se investigará a fondo.
Temple Israel es considerada la congregación reformista más grande de Estados Unidos y un centro educativo y comunitario clave para la comunidad judía de Detroit. La zona cuenta también con una significativa población árabe, lo que hace de la región un punto sensible en temas de seguridad.
Tanto el FBI como la Liga Antidifamación han reportado un aumento sostenido de actos antisemitas en el país durante los últimos años, lo que refuerza la preocupación por ataques selectivos contra minorías religiosas.
La gobernadora de Míchigan, Gretchen Whitmer, expresó su solidaridad con la comunidad judía y enfatizó la necesidad de garantizar que todos puedan vivir y practicar su fe en paz, condenando la violencia y el antisemitismo.
Con estos dos incidentes, Estados Unidos enfrenta un doble desafío: investigar posibles actos terroristas y reforzar la seguridad de las comunidades vulnerables, en medio de un contexto internacional marcado por la guerra en Medio Oriente y el aumento de la alerta del FBI en el país.