Las Fuerzas de Defensa de Israel (IDF) anunciaron este viernes la ejecución de un amplio ataque contra sistemas estratégicos del régimen iraní, en lo que describieron como una operación destinada a debilitar capacidades militares clave y ampliar la libertad de acción de su fuerza aérea en el espacio aéreo iraní.
A través de su cuenta oficial en X, las IDF detallaron que fueron golpeados múltiples sistemas de defensa aérea, incluido un avanzado sistema SA-65 ubicado en la zona de Kermanshah, al oeste de Irán. Según el comunicado, los impactos forman parte de una campaña sostenida contra infraestructuras militares consideradas amenazas directas.
La operación, denominada “Rugido de León”, habría sido ejecutada de manera conjunta con las Fuerzas Armadas de Estados Unidos, en un esfuerzo coordinado para degradar —según Israel— al “régimen terrorista iraní” y reducir riesgos existenciales a largo plazo contra el Estado israelí.
De acuerdo con el parte militar, los ataques alcanzaron cientos de objetivos estratégicos en el oeste iraní. Entre los blancos mencionados se encuentran posiciones vinculadas a la Cuerpo de la Guardia Revolucionaria Islámica (IRGC), particularmente unidades responsables de misiles superficie-superficie.
Las IDF aseguraron haber neutralizado a operativos iraníes mientras cargaban un lanzador con capacidad de disparo inmediato hacia territorio israelí, lo que —según la versión oficial— permitió prevenir un ataque inminente.
En paralelo, autoridades israelíes reportaron la activación repetida de sirenas antiaéreas en distintas zonas del país debido a misiles y amenazas entrantes desde Irán. Las fuerzas israelíes sostienen que estos ataques buscan generar terror entre la población civil y dañar infraestructuras urbanas.
El gobierno israelí ha insistido en que la ofensiva tiene un carácter preventivo y estratégico, enfocado en impedir que Irán consolide capacidades que alteren el equilibrio regional. Analistas advierten que la coordinación abierta con Washington podría escalar la tensión en Medio Oriente a un nuevo nivel.
Hasta el momento, Teherán no ha ofrecido un balance oficial detallado de daños, aunque medios estatales han denunciado agresiones ilegales contra su soberanía. La comunidad internacional observa con preocupación el riesgo de una confrontación directa prolongada entre ambos actores.