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De los videojuegos a la vida real: el auge de los Therians en América Latina
De los foros de internet a los parques de América Latina, el fenómeno Therian crece entre jóvenes que aseguran identificarse intrínsecamente con animales no humanos, impulsados por redes sociales como TikTok.
Por Administrador
Publicado en 22/02/2026 10:29
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Durante años, la posibilidad de “personalizar un personaje” en los videojuegos permitió a millones de usuarios elegir apariencias fantásticas, entre ellas skins de animales. Lo que parecía un simple recurso estético hoy encuentra un eco inesperado fuera de la pantalla: jóvenes que trasladan esa identidad animal al mundo físico.

El fenómeno, conocido como therianthropy o teriantropía, ha dejado de ser exclusivo de foros especializados y comunidades virtuales de nicho. En los últimos meses, comenzó a ganar visibilidad en ciudades como Lima, Buenos Aires, Santiago y Ciudad de México, donde grupos de jóvenes se reúnen en espacios públicos para compartir experiencias vinculadas a esta identidad.

Ser “Therian” no implica simplemente portar un disfraz. Quienes se identifican bajo este término sostienen que mantienen una conexión espiritual, psicológica o incluso biológica con una especie animal concreta, como lobos, felinos o aves. En su visión, no se trata de una afición estética, sino de una dimensión inherente de su identidad.

La diferencia con otras comunidades es clara, explican especialistas. A diferencia del cosplay o del movimiento furry —centrados en la representación artística y el uso de trajes— los Therians aseguran que su vínculo animal trasciende lo performativo. No “interpretan” un personaje: afirman “ser” parte de esa especie en un plano interno.

El crecimiento de esta subcultura no puede entenderse sin el papel de plataformas como TikTok e Instagram. El algoritmo de recomendación ha amplificado videos de “quadrobics”, ejercicios donde los participantes imitan movimientos animales en cuatro patas, así como el uso de máscaras artesanales que refuerzan la estética del grupo.

Lo que antes se debatía en espacios anónimos ahora se exhibe ante millones de usuarios. Reuniones en parques, grabaciones colectivas y testimonios sobre los llamados “shifts” —momentos en que sienten una conexión más intensa con su identidad animal— forman parte de una narrativa que gana seguidores y también detractores.

Expertos citados en distintos informes señalan que este auge refleja una tendencia más amplia: las nuevas generaciones utilizan internet como laboratorio de exploración identitaria, muchas veces al margen de normas sociales tradicionales. En un entorno digital donde los avatares y los juegos de rol son habituales, las fronteras entre identidad virtual y presencia física se vuelven más difusas.

 

Sin embargo, la creciente visibilidad también ha traído polémica. La desinformación y el ciberacoso circulan en paralelo al fenómeno, generando debates sobre salud mental, pertenencia y límites de la autoidentificación. Más allá de las posturas encontradas, el caso de los Therians ilustra cómo las dinámicas culturales nacidas en la red pueden trasladarse con rapidez a la vida cotidiana.

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