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Los “asesinos de ciudades”: la amenaza silenciosa que inquieta a la NASA
Una de las amenazas más serias para la vida en la Tierra no proviene del propio planeta, sino del espacio exterior. Miles de asteroides potencialmente peligrosos vagan sin rumbo fijo por el sistema solar y algunos cruzan la órbita terrestre con posibilidades —aunque reducidas por ahora— de colisionar con nuestro mundo o con la Luna.
Por Administrador
Publicado en 22/02/2026 10:06
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La historia geológica de la Tierra demuestra que los impactos de grandes rocas espaciales han tenido consecuencias devastadoras. Por ello, las agencias espaciales mantienen una vigilancia constante sobre los objetos cercanos a nuestro planeta. Sin embargo, no todos los asteroides generan el mismo nivel de preocupación.

Durante una conferencia celebrada en Phoenix (Arizona) ante la Asociación Estadounidense para el Avance de la Ciencia (AAAS), la oficial de defensa planetaria de la NASA, Kelly Fast, lanzó una advertencia clara: el verdadero peligro no reside en los asteroides gigantes ni en los más pequeños.

Según explicó la experta, los grandes cuerpos celestes están perfectamente monitorizados, mientras que los más diminutos impactan de manera constante contra la atmósfera sin causar daños significativos. El foco de inquietud se centra en los de tamaño intermedio, especialmente aquellos de unos 140 metros de diámetro.

“Lo que me mantiene despierta por las noches son los asteroides que no conocemos”, afirmó Fast, en declaraciones recogidas por el diario británico Daily Star. Se trata de objetos lo suficientemente pequeños para eludir los actuales sistemas de detección, pero con una capacidad destructiva capaz de devastar una ciudad entera.

De acuerdo con datos de la NASA, existen alrededor de 25.000 asteroides que pasan cerca de la Tierra. Sin embargo, solo se conoce con precisión la ubicación de aproximadamente el 40% de ellos. Esto implica que podrían existir unos 15.000 asteroides medianos aún sin identificar, una cifra que los expertos consideran preocupante.

El problema radica en su comportamiento orbital. Muchos de estos cuerpos acompañan a la Tierra en su trayectoria alrededor del Sol, lo que dificulta su detección al no reflejar suficiente luz hacia los telescopios terrestres, incluso los más avanzados.

La magnitud potencial de un impacto de estas características ha llevado a algunos científicos, según informó el periódico británico The Times, a bautizarlos como “asesinos de ciudades”. Un nombre que resume su capacidad de causar una catástrofe frente a la cual la humanidad, hoy por hoy, tendría escaso margen de reacción.

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