En la tarde-noche de este sábado, amplias regiones de Cuba experimentarán cortes eléctricos programados, informó hoy la empresa estatal Unión Eléctrica de Cuba (UNE), en medio de una prolongada crisis energética que ha afectado al país desde mediados de 2024.
La UNE, adscrita al Ministerio de Energía y Minas, explicó que para el horario de mayor consumo este sábado solo se espera una generación de alrededor de 1.389 megavatios (MW), mientras que la demanda máxima podría alcanzar los 3.100 MW, lo que dejaría un déficit de más de 1.700 MW y obligaría a desconectar simultáneamente el 56 % del territorio nacional para evitar fallos más desordenados.
Esta situación refleja una brecha persistente entre la oferta y la demanda eléctrica en la isla, que ha obligado a cortes constantes de energía en todo el país, a pesar de los esfuerzos por reorganizar el sistema y promover fuentes alternativas de generación.
Las causas de este colapso energético son múltiples: la falta de mantenimiento de las plantas termoeléctricas, muchas de ellas con décadas de explotación acumulada, la escasez de divisas para importar combustible necesario para la generación y el impacto de restricciones en los suministros externos, entre ellas el corte de envíos de crudo desde países aliados.
Expertos en energía han señalado que la crisis no se limita a un problema técnico, sino que también responde a años de infrafinanciación del sector eléctrico, cuyas necesidades de modernización se estiman en miles de millones de dólares.
La situación ha generado malestar entre la población, que ha visto prolongarse los apagones incluso en horarios críticos del día, afectando servicios básicos, la productividad y la vida cotidiana de millones de ciudadanos en toda la isla.
Además de los apagones previstos para hoy, los reportes recientes muestran que días anteriores Cuba ha sufrido déficits similares, con más de 1.700 MW de capacidad insatisfecha frente a la demanda, lo que refleja que la crisis energética sigue sin una solución a corto plazo.
Autoridades cubanas han atribuido parte de los problemas al impacto de sanciones económicas externas, aunque analistas independientes destacan que la falta de inversión sostenida y el deterioro de la infraestructura también son factores determinantes en el colapso del sistema eléctrico.
