Con un mensaje directo y cargado de simbolismo, la diputada del Partido Liberal de Honduras (PLH), Maribel Espinoza, encendió el debate público al pronunciarse sobre el uso de los símbolos nacionales por parte del actual Gobierno, advirtiendo que no deben repetirse errores cometidos en administraciones anteriores.
A través de su cuenta oficial en la red social X, Espinoza expresó su expectativa de que el Gobierno no incurra en prácticas que, a su criterio, ya fueron cuestionadas durante la gestión del partido Libertad y Refundación (Libre), especialmente en lo referente a la alteración de colores y diseños de los emblemas patrios.
“Deben conservar sus colores y el diseño conforme prescribe la ley”, subrayó la parlamentaria liberal, dejando claro que los símbolos nacionales no son elementos decorativos sujetos a la voluntad política del gobierno de turno, sino representaciones reguladas jurídicamente.
En un tono reflexivo, Espinoza enfatizó que un cambio de gobierno no equivale a un cambio de identidad nacional, y que modificar los símbolos patrios envía un mensaje equivocado sobre las prioridades del poder político frente a la historia y la nación.
La diputada aprovechó el pronunciamiento para marcar una diferencia entre lo simbólico y lo sustantivo, al señalar que el verdadero cambio debe reflejarse en acciones concretas que fortalezcan la democracia, el Estado de derecho y la lucha contra la corrupción.
Asimismo, destacó que los gobiernos son transitorios, mientras que los símbolos nacionales representan valores permanentes que trascienden coyunturas políticas, ideologías y disputas partidarias.
En una crítica implícita al uso de imágenes o colores partidarios en instituciones públicas, Espinoza recalcó que en las oficinas del Estado únicamente deben exhibirse los símbolos patrios, como recordatorio de la identidad colectiva y del rumbo que debe seguir el país.
El mensaje de la diputada liberal se suma a un debate recurrente en la política hondureña sobre el respeto a la institucionalidad y los límites entre propaganda política y símbolos de la nación, un tema que vuelve a cobrar relevancia en el actual contexto de transición y redefinición del poder.