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Dulce Nombre de Copán: un pueblo donde la historia, el muralismo y las tradiciones se convierten en experiencia turística
Del antiguo poblado de Las Cáscaras al “municipio de los murales”, Dulce Nombre de Copán está construyendo una identidad turística propia dentro del occidente de Honduras
Por EL REPORTERO HONDURAS
Publicado en 01/10/2026 13:34 • Actualizado 01/10/2026 14:35
TURISMO

En el corazón del departamento de Copán existe un municipio que ha encontrado en su historia, su arquitectura, su arte popular y la hospitalidad de sus habitantes una nueva forma de atraer visitantes. Dulce Nombre de Copán combina patrimonio religioso, tradiciones folclóricas, gastronomía, naturaleza, artesanía y, en los últimos años, una extraordinaria colección de murales que ha transformado sus calles en una especie de museo al aire libre.

Su historia se remonta al asentamiento de familias procedentes de Chalatenango, El Salvador, que inicialmente se establecieron en el sitio conocido como Las Cáscaras, al sur de la actual cabecera municipal. De acuerdo con documentos oficiales sobre la historia y desarrollo municipal, posteriormente el poblado fue trasladado al lugar que ocupa actualmente, favorecido por sus condiciones de clima, disponibilidad de agua y tierras aptas para la agricultura.

El antiguo nombre de Las Cáscaras no quedó perdido en el tiempo. Por el contrario, permanece asociado a una de las expresiones más interesantes del patrimonio cultural de la localidad: la danza El Cascareño. La investigación folclórica hondureña registra esta danza como originaria de Dulce Nombre de Copán, recopilada por Rubén Ruiz a partir de información proporcionada por el doctor Modesto Fajardo, de Santa Rosa de Copán.

La evolución administrativa del municipio también forma parte de su patrimonio histórico. En el censo de 1887 aparecía como aldea Las Cáscaras, perteneciente a Santa Rosa de Copán; en 1907 fue constituido como municipio y posteriormente atravesó diferentes reorganizaciones territoriales. El 5 de marzo de 1953 alcanzó la categoría de ciudad, una fecha que representa otro capítulo importante en la construcción de la identidad dulcenombrina.

El nombre actual está relacionado con la devoción al Dulce Nombre de María, patrona del municipio. Cada 12 de septiembre se celebra la feria patronal, una de las principales expresiones festivas de la comunidad. La celebración combina actividades religiosas, culturales, sociales y recreativas, convirtiéndose también en una oportunidad para el reencuentro de familias y el retorno de personas originarias de Dulce Nombre que viven fuera del municipio.

Pero si hay un elemento que actualmente distingue visualmente a Dulce Nombre de Copán, ese es el muralismo. El municipio ha desarrollado una propuesta artística que utiliza las fachadas de sus viviendas y espacios públicos para contar historias, representar personajes, tradiciones, naturaleza y elementos de la identidad local. Los primeros festivales internacionales de muralismo comenzaron a colocar al municipio en el mapa turístico del occidente hondureño.

El primer Festival Internacional de Muralismo se realizó en 2022 y convocó a artistas nacionales e internacionales. Dos años después, en 2024, Dulce Nombre volvió a convertirse en escenario de un festival, esta vez con especial presencia del muralismo en tercera dimensión, una modalidad que añade profundidad visual a las obras y convierte determinadas paredes en atractivos fotográficos.

Según Ronald Herrera, encargado del Centro de Información Turística de Dulce Nombre de Copán, el municipio cuenta actualmente con más de 250 murales, muchos de ellos ubicados en las fachadas de viviendas y edificaciones tradicionales. Herrera destaca que no se trata simplemente de pinturas decorativas: cada mural posee una historia, una temática y una propuesta artística que permite al visitante conocer diferentes aspectos de la comunidad.

Ese patrimonio artístico ha generado una nueva manera de recorrer el municipio. El visitante puede caminar por sus calles, identificar diferentes murales, conocer su significado, tomarse fotografías y descubrir cómo el arte se ha integrado a la arquitectura cotidiana. La propuesta ha sido descrita por medios nacionales como una transformación de las calles en espacios de expresión cultural y como uno de los nuevos atractivos turísticos del departamento de Copán.

Ronald Herrera, encargado del Centro de Información Turística de Dulce Nombre de Copán

Otro de los símbolos culturales que merece atención es El Cascareño, porque conecta directamente el presente turístico con el pasado del municipio. La danza toma su nombre del antiguo asentamiento de Las Cáscaras y pertenece al repertorio de danzas criollas o mestizas de Honduras. Su recuperación y difusión permiten al visitante comprender que Dulce Nombre no solamente conserva edificios y paisajes, sino también expresiones de la memoria colectiva.

En la gastronomía también existe una puerta de entrada a la cultura local. Documentos municipales registran entre las comidas tradicionales los nacatamales, totopostes, sopa de mondongo, carne asada, chancha horneada, ticucos, empanadas, pasteles de poleada, frijoles, tortillas, montucas, tamalitos, riguas y chicharrón, además de bebidas tradicionales como el atol de elote, atol de piña, pinol y ponche y la michelada de piña.

La producción local complementa esa oferta. El perfil municipal registra actividades relacionadas con el café, tabaco, granos básicos, hortalizas, caña de azúcar, cítricos y ganadería, además de actividades artesanales vinculadas con la panadería, arcilla, talabartería, elaboración de petates y puros. Esa diversidad productiva abre posibilidades para desarrollar experiencias de turismo cultural, gastronómico y rural.

Entre los lugares que actualmente forman parte de la oferta para los visitantes destaca Rancho San José, ubicado aproximadamente a un kilómetro de Dulce Nombre. El sitio combina naturaleza, gastronomía y espacios recreativos, además de permitir el contacto con diferentes especies animales. La prensa hondureña lo ha identificado como un atractivo natural y gastronómico de la zona.

Otro punto que llama la atención son las graditas de Dulce Nombre, donde se encuentra una representación de la danza El Cascareño y desde donde se puede obtener una panorámica del municipio. Más allá de ser un espacio para fotografías, el lugar resume buena parte de la propuesta turística local: paisaje, arte, identidad y memoria cultural reunidos en un mismo punto.

La arquitectura religiosa constituye otro componente de interés. En entrevista para este reportaje, Ronald Herrera explica que el principal templo católico de la localidad representa un legado particular para los habitantes y señala que fue diseñado por el sacerdote y arquitecto italiano Juan Genaro Bigatti, quien llegó a Dulce Nombre en la década de 1950. Una fuente relacionada con la parroquia también describe el templo como una construcción inspirada en las iglesias románicas italianas y atribuye su diseño al padre Juan Gennaro.

Herrera recuerda además que la construcción del templo representó un esfuerzo comunitario y que incluso miembros de iglesias evangélicas colaboraron en el proyecto. Esa referencia revela un aspecto menos visible pero importante del patrimonio: detrás de una edificación existen historias de cooperación, solidaridad y participación ciudadana que también forman parte de la memoria de un pueblo.

La ubicación de Dulce Nombre fortalece sus posibilidades como destino de turismo de proximidad. El municipio se encuentra en el occidente de Honduras, cerca de Santa Rosa de Copán, y su conexión con otros municipios permite integrarlo en recorridos de mayor duración. Precisamente esa posibilidad está siendo aprovechada mediante la denominada Ruta Entre Pueblos, un corredor cultural que vincula a Santa Rosa de Copán con Dulce Nombre, San Juan de Opoa y Quezailica.

La importancia de este corredor va más allá de unir geográficamente varios municipios. La propuesta busca que el visitante pueda consumir diferentes experiencias en un mismo recorrido: patrimonio histórico en Santa Rosa de Copán, muralismo y cultura en Dulce Nombre, naturaleza y tradiciones en San Juan de Opoa y patrimonio religioso y cultural en Quezailica. De esta manera, los pequeños destinos dejan de competir aisladamente y pueden complementar su oferta.

Y el proyecto ha avanzado hacia una etapa institucional más concreta. En agosto de 2026 se presentó y aprobó el Plan de Acción de la Ruta Entre Pueblos Honduras, con participación del Instituto Hondureño de Turismo, JICA, CANATURH y autoridades municipales. El plan plantea fortalecer el turismo comunitario sostenible y articular a los diferentes actores vinculados con los destinos.

Por eso, ¿cuál es la importancia turística de Dulce Nombre de Copán? La respuesta está precisamente en la combinación de elementos. No depende de un único atractivo monumental, sino de la posibilidad de vivir varias experiencias en un espacio relativamente pequeño: caminar entre murales, conocer la historia de Las Cáscaras, descubrir una danza tradicional, visitar un templo de arquitectura singular, disfrutar gastronomía, conocer emprendimientos, acercarse a la naturaleza y observar cómo una comunidad utiliza el arte para contar su propia historia.

Dulce Nombre de Copán está construyendo así una nueva narrativa turística. Sus murales son las paredes; sus tradiciones son la memoria; su gastronomía es el sabor; sus paisajes son el escenario y su gente constituye el elemento que articula toda la experiencia. Integrado a la Ruta Entre Pueblos, el municipio tiene la oportunidad de consolidarse como una parada cultural del occidente hondureño y demostrar que el turismo también puede surgir de algo tan sencillo y poderoso como recuperar la historia, valorar las raíces y convertir la identidad de una comunidad en una experiencia para quien llega de visita. REPORTAJE ESPECIAL DE EL REPORTERO HONDURAS CON RECONOCIMIENTO AL INSTITUTO HONDUREÑO DE TURISMO Y CANATURH SRC POR SU APOYO.

 

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