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Honduras enfrenta un escenario volátil por los combustibles: protestas podrían intensificarse
La protesta ya no se concentra en un solo punto. E martes se registraron tomas de carreteras en diferentes sectores del país, mientras transportistas y pobladores reclaman por el impacto de los combustibles sobre el transporte, los alimentos, los repuestos y la economía familiar. En la carretera hacia Olancho, a la altura de El Estero, una movilización masiva paralizó durante varias horas el tránsito. Para este miércoles 30 está prevista una mesa intersectorial, pero también existen advertencias de nuevas acciones si no aparecen respuestas concretas.
Por EL REPORTERO HONDURAS
Publicado en 29/09/2026 21:35
Honduras

Honduras vivió este martes una nueva jornada de presión social provocada por el incremento sostenido de los precios de los combustibles, con protestas que llevaron el descontento desde las declaraciones de los sectores afectados directamente a las carreteras. El panorama dejó bloqueos, largas filas de vehículos, interrupciones del transporte y reclamos que ya no se limitan al precio del carburante, sino que abarcan el encarecimiento general de los costos de operación y de la vida cotidiana.

Uno de los episodios más significativos ocurrió durante la mañana en la carretera que comunica Tegucigalpa con Olancho, a la altura de El Estero, donde durante varias horas quedó interrumpida completamente la circulación. La protesta estuvo integrada masivamente por operadores de mototaxis, transportistas del servicio de carga y conductores de autobuses, quienes utilizaron sus propias unidades para bloquear la calzada y evitar el libre tránsito hacia Francisco Morazán y Olancho. La toma provocó un fuerte congestionamiento y complicaciones para centenares de conductores que intentaban desplazarse por esa importante vía.

La movilización en El Estero adquirió especial relevancia porque mostró que la inconformidad no está circunscrita al corredor norte. Mientras en Cortés se desarrollaban otras tomas contra el costo de los carburantes, en la salida hacia Olancho distintos segmentos del transporte hicieron visible su malestar colocando sus vehículos sobre la carretera. El episodio convirtió durante varias horas ese punto de la ruta en un cuello de botella, con conductores obligados a esperar mientras se mantenía la protesta.

En Cofradía, Cortés, pobladores mantuvieron tomas en diferentes puntos de la carretera que conecta San Pedro Sula con el occidente del país. Los bloqueos se concentraron entre el desvío de Chamelecón y Naco, con presencia de manifestantes en sectores como Lempira, Brisas del Sur y otros puntos próximos a Cofradía. Vehículos pesados, buses, piedras y llantas fueron utilizados para impedir la circulación, obligando a los conductores a buscar rutas alternativas.

La tensión también se trasladó a Monte Grande, Naco, donde durante la tarde continuaba interrumpido el paso hacia el occidente. La protesta provocó extensas filas de vehículos livianos y camiones de carga, mientras agentes policiales acudieron al lugar para dialogar con los manifestantes e intentar restablecer la circulación. El reclamo volvió a tener como eje el aumento de los combustibles y sus consecuencias sobre los costos del transporte y de los productos que llegan al consumidor.

Estas acciones se producen después de una jornada de protestas registrada el lunes en distintos puntos del país. Durante las movilizaciones previas se reportaron afectaciones en sectores de San Pedro Sula, Choloma, Villanueva, La Lima y otras zonas del norte, además de acciones en diferentes corredores viales. El escenario de este martes, con nuevos bloqueos en Cortés y la protesta de El Estero, evidencia que el descontento continúa extendiéndose territorialmente, aunque no existe un registro oficial único que permita establecer con exactitud un número nacional de incidencias.

El combustible se ha convertido en el detonante de una cadena de preocupaciones económicas. Desde el lunes 28 de septiembre, en Tegucigalpa la gasolina superior se situó en 153.17 lempiras por galón, la regular en 135.26 y el diésel en 153.53 lempiras. En San Pedro Sula, los precios quedaron en 148.69 lempiras para la superior, 130.98 para la regular y 149.20 para el diésel. Los incrementos golpean directamente a quienes utilizan vehículos particulares, pero su efecto se multiplica cuando alcanza al transporte de pasajeros, carga, producción y distribución.

Para los transportistas, el problema tampoco termina en la estación de servicio. El sector reclama que a los combustibles se suman mayores costos de repuestos, mantenimiento y otros insumos, además de dificultades relacionadas con permisos de operación e inseguridad. El Consejo Nacional de Transporte pidió una reunión urgente con el Gobierno para analizar la situación y encontrar mecanismos que permitan sostener la prestación del servicio sin trasladar toda la presión a los usuarios.

El impacto comienza a sentirse mucho más allá de las carreteras. Cuando sube el combustible, aumentan los costos de trasladar alimentos, mercancías y materias primas; productores y comerciantes enfrentan mayores gastos y los consumidores terminan expuestos a incrementos en distintos bienes y servicios. De ahí que la protesta de los transportistas haya encontrado eco en otros sectores que también observan con preocupación cómo se reduce la capacidad de compra de las familias hondureñas.

En medio de este escenario, el Congreso Nacional y representantes del transporte instalaron una mesa técnica, y para este miércoles 30 de septiembre está prevista una reunión intersectorial con transportistas, importadores y distribuidores de combustibles, las secretarías de Finanzas y Energía y el Instituto Hondureño de Transporte Terrestre. Entre las alternativas que se han puesto sobre la mesa está revisar la carga tributaria aplicada a los carburantes.

Pero el diálogo enfrenta una cuenta regresiva. Dirigentes del transporte han advertido que esperan respuestas concretas y algunos representantes del sector han planteado un plazo al Gobierno, señalando que, de no existir una solución, podrían coordinar movilizaciones nacionales a partir del jueves. Esto significa que el miércoles no solamente será una jornada de negociación: también puede convertirse en el punto de inflexión entre el diálogo institucional y una nueva escalada de protestas.

Mientras tanto, las redes sociales continúan reproduciendo mensajes sobre supuestos bloqueos generalizados y un eventual paro nacional para este miércoles. Es necesario separar los hechos comprobados de los rumores: las protestas y bloqueos de este martes son reales y están documentados, pero no existe confirmación de que todo el transporte nacional vaya a paralizarse mañana. La información disponible sí muestra, sin embargo, un sector movilizado, nuevas tomas registradas y dirigentes que mantienen abierta la posibilidad de acciones adicionales si las conversaciones con las autoridades no producen resultados.

El país llega a este miércoles con varios frentes abiertos: el precio internacional de los carburantes, el costo de operación del transporte, el encarecimiento de bienes y servicios, el deterioro del poder adquisitivo y la presión de los sectores productivos. El Estero, Cofradía, Naco y otros puntos donde la carretera se convirtió este martes en escenario de protesta son señales de una inconformidad que dejó de ser exclusivamente sectorial. La pregunta ahora es si la mesa de diálogo logrará contener la tensión o si las carreteras volverán a convertirse en el principal escenario de presión social en Honduras.

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