Tegucigalpa, Honduras.— La crisis que atraviesa el sistema público de salud volvió a colocarse en el centro del debate nacional. Gabriela Castellanos, directora ejecutiva del Consejo Nacional Anticorrupción (CNA), advirtió este jueves que las dificultades en los hospitales hondureños requieren una respuesta prioritaria de las autoridades, debido a las denuncias relacionadas con la falta de médicos, personal técnico, medicamentos y atención oportuna a los pacientes.
Castellanos sostuvo que la problemática no es reciente, pero consideró que actualmente se presentan dificultades que requieren mayor atención institucional. “Yo creo que hay que ponerle atención y hay que llamar a las autoridades, hoy el país sufre porque no tiene salud”, manifestó, al referirse a las condiciones que enfrentan numerosos usuarios de los establecimientos públicos.
Uno de los aspectos que más preocupación genera, según la funcionaria del CNA, es la situación de pacientes que necesitan tratamientos especializados. Mencionó particularmente a personas con cáncer que reciben nuevas fechas para sus consultas sin lograr ser atendidas, una situación que, de acuerdo con su planteamiento, evidencia las dificultades que existen para garantizar continuidad en servicios esenciales.
Las declaraciones se producen mientras el sistema sanitario enfrenta además un conflicto entre el Gobierno y el Colegio Médico de Honduras (CMH). El gremio mantiene medidas de presión relacionadas con salarios atrasados, contratos, reintegros y otros compromisos laborales, mientras la consulta externa ha sido suspendida en distintos centros asistenciales, aunque se ha mantenido la atención de emergencias y otras áreas críticas.
En el Hospital Escuela, por ejemplo, la suspensión de servicios reportada durante las jornadas de protesta provocó una reducción aproximada de 500 consultas diarias y la postergación de entre 25 y 30 cirugías por día, según datos divulgados por El Heraldo con base en declaraciones de autoridades del centro asistencial. En los primeros tres días de la medida se contabilizaron alrededor de 1,500 pacientes sin atención y entre 75 y 90 cirugías reprogramadas.
A la problemática laboral se suma el desafío del abastecimiento. En julio, el Colegio Médico denunció carencias de medicamentos, insumos y reactivos de laboratorio, incluyendo materiales básicos para procedimientos médicos. Paralelamente, la Secretaría de Salud y la OPS han desarrollado acciones para fortalecer la cadena de suministro, almacenamiento, distribución e inventarios, precisamente con el objetivo de reducir riesgos de desabastecimiento.
La propia OPS/OMS informó el 11 de septiembre que más de 200 profesionales de las 20 regiones sanitarias participaron en una capacitación sobre gestión de la cadena de suministro de medicamentos e insumos. El organismo internacional señaló que una administración eficiente de inventarios y distribución resulta fundamental para evitar interrupciones en la atención y garantizar que los productos sanitarios lleguen oportunamente a los establecimientos que los necesitan.
Ante este escenario, Castellanos planteó que salud, seguridad y educación deberían figurar entre las prioridades de cualquier administración gubernamental. A su juicio, enfrentar las dificultades sanitarias demanda un equipo con experiencia y capacidad de gestión, encabezado por una autoridad responsable del sistema y respaldado por funcionarios que conozcan no solamente las debilidades existentes, sino también las causas de las crisis y las alternativas para resolverlas. Su llamado coincide con un momento en que las autoridades sanitarias y el gremio médico continúan buscando acuerdos para normalizar los servicios.