La nueva “Major’s List” coloca nuevamente a Honduras en el radar de Estados Unidos dentro de una clasificación que abarca a 23 naciones de América, el Caribe y Asia. La relación incluye, además de Honduras, a Afganistán, Bahamas, Belice, Bolivia, Birmania, China, Colombia, Costa Rica, República Dominicana, Ecuador, El Salvador, Guatemala, Haití, India, Jamaica, Laos, México, Nicaragua, Pakistán, Panamá, Perú y Venezuela.
Washington establece una diferencia importante en el alcance de esta determinación: la presencia de Honduras en el listado no constituye por sí misma una acusación de que el Gobierno hondureño haya fallado en la lucha contra el narcotráfico. Según la explicación incorporada al documento, la clasificación toma en consideración factores geográficos, comerciales y económicos que pueden facilitar el tránsito o la producción de drogas y precursores químicos, incluso cuando los gobiernos realizan esfuerzos de control y aplicación de la ley.
El criterio resulta especialmente relevante para Honduras debido a su ubicación geográfica. Informes del Departamento de Estado han descrito al país como un territorio utilizado para el tránsito de cocaína con destino principalmente hacia Estados Unidos, mientras los programas estadounidenses de cooperación antidrogas han contemplado apoyo institucional, capacitación, intercambio de inteligencia y fortalecimiento de las capacidades hondureñas para enfrentar el crimen transnacional.
La determinación presidencial también establece una segunda categoría, distinta a la simple inclusión en la lista. Para el período evaluado, Afganistán, Bolivia, Birmania y Colombia fueron identificados por Estados Unidos como países que, según la administración Trump, no realizaron esfuerzos sustanciales durante los últimos 12 meses para cumplir determinadas obligaciones internacionales de control de drogas y las medidas previstas en la legislación estadounidense. Honduras no figura entre esos cuatro países.
En el caso hondureño, por lo tanto, la decisión debe interpretarse dentro del primer criterio: Washington considera que el territorio tiene importancia para las rutas de drogas o para actividades relacionadas con la producción ilícita, pero el documento no lo coloca entre las naciones señaladas por “fracaso demostrable” en sus obligaciones antidrogas. Medios hondureños que analizaron la determinación también resaltaron esta diferencia.
La clasificación tampoco es nueva para Honduras. El país ya aparecía en la determinación correspondiente al año fiscal 2026 y ha figurado en listados estadounidenses anteriores relacionados con las principales naciones de tránsito o producción de drogas. Por ello, la decisión anunciada ahora representa una continuidad de la evaluación estadounidense, no una incorporación inédita del territorio hondureño a este mecanismo.
Mientras tanto, la administración estadounidense presentó la nueva lista como parte de una estrategia más amplia contra las organizaciones dedicadas al narcotráfico y el suministro de drogas ilícitas. La Casa Blanca sostuvo que los 23 países identificados deben reforzar sus acciones frente a las redes que producen, transportan o suministran drogas y precursores químicos destinados al mercado estadounidense.
El documento dedica buena parte de sus consideraciones a México y Canadá, considerados por Washington como rutas relevantes para el ingreso de drogas y precursores hacia Estados Unidos. En el caso mexicano, la administración Trump reconoció acciones de incautación y desmantelamiento de laboratorios, aunque planteó que todavía deben adoptarse medidas adicionales contra las organizaciones criminales y fortalecer los controles en puertos y cadenas de suministro.
China también ocupa un lugar destacado en la determinación debido a su papel, según Washington, como fuente de numerosos precursores químicos empleados en la fabricación ilícita de fentanilo, metanfetamina y otras drogas sintéticas. La Casa Blanca señaló que Pekín ha establecido controles sobre determinados productos químicos, pero sostuvo que las organizaciones criminales buscan mecanismos para evadir esas restricciones.
En Sudamérica, la determinación contiene señalamientos particulares sobre Colombia, Bolivia y Venezuela, mientras que la Casa Blanca destacó de manera favorable la cooperación antidrogas de otros gobiernos de la región. En el caso venezolano, el documento afirma que Washington considera que el gobierno interino ha mostrado avances; Reuters reportó que Venezuela dejó de estar en la categoría de países señalados por incumplimiento manifiesto, aunque continúa dentro de la lista general de 23 países de tránsito o producción.
La situación de Colombia es diferente. Aunque permanece dentro de los 23 países considerados relevantes para el tránsito o producción de drogas, también fue incluida en el grupo de cuatro naciones señaladas por Estados Unidos por supuestos esfuerzos insuficientes durante el período analizado. La administración Trump dejó abierta la posibilidad de modificar esa valoración si el nuevo gobierno colombiano demuestra avances en erradicación de cultivos y desmantelamiento de estructuras dedicadas al narcotráfico.
En Centroamérica, los siete países del istmo aparecen en la clasificación: Belice, Guatemala, El Salvador, Honduras, Nicaragua, Costa Rica y Panamá. La inclusión regional refleja la importancia que Washington atribuye a esta zona dentro de las rutas internacionales de transporte de estupefacientes, pero no significa que todos los gobiernos reciban la misma valoración sobre sus políticas o resultados contra el narcotráfico.
Para Honduras, el dato adquiere importancia en momentos en que las autoridades mantienen operaciones de interdicción marítima y terrestre y cooperación con organismos estadounidenses. La DEA señala entre sus funciones internacionales la coordinación con gobiernos extranjeros para reducir la disponibilidad de drogas ilícitas, compartir inteligencia y apoyar investigaciones contra organizaciones dedicadas al tráfico internacional.
La determinación deberá ser publicada en el Federal Register, de acuerdo con el propio documento presidencial, después de su presentación ante el Congreso. En términos prácticos, la permanencia de Honduras en la lista para el año fiscal 2027 significa que Estados Unidos continúa considerando al país un territorio relevante dentro de las rutas internacionales de drogas; al mismo tiempo, Honduras no fue incluido entre las cuatro naciones a las que Washington atribuyó un incumplimiento manifiesto de sus obligaciones antidrogas.