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APAGÓN REGIONAL DESNUDA LA FRAGILIDAD ELÉCTRICA DE HONDURAS: 1,800 MW se desconectaron
Por EL REPORTERO HONDURAS
Publicado en 11/09/2026 18:25
Honduras

La estabilidad del sistema eléctrico hondureño quedó nuevamente en entredicho luego del reciente evento que provocó la desconexión de una importante cantidad de potencia en la red regional. El episodio obligó a las autoridades del sector a revisar la capacidad de respuesta del país frente a perturbaciones que pueden propagarse rápidamente entre los sistemas interconectados.

El comisionado de la Comisión Reguladora de Energía Eléctrica (CREE), Leonardo Deras, reconoció que Honduras enfrenta una limitación que va más allá de un apagón puntual: el país no cuenta con suficiente generación firme ni con reservas adecuadas para responder de manera inmediata ante una contingencia de grandes proporciones.

El dato que dimensiona el problema es contundente. De los aproximadamente 2,400 megavatios que se desprendieron de la red regional, cerca de 1,800 MW correspondieron a Honduras, dejando en evidencia el reducido margen con el que opera el sistema nacional cuando se presenta una perturbación de alcance regional.

La generación firme constituye uno de los principales respaldos para garantizar el suministro cuando determinadas plantas dejan de producir o cuando la demanda aumenta de manera repentina. Sin un margen suficiente, cualquier alteración importante puede obligar a realizar desconexiones para evitar que la inestabilidad provoque consecuencias mayores.

La situación se vuelve todavía más compleja debido al comportamiento de la demanda eléctrica. Durante los períodos de mayor consumo, las autoridades necesitan disponer de capacidad adicional para cubrir los requerimientos de los usuarios y, al mismo tiempo, mantener un margen de seguridad que permita enfrentar emergencias.

Ante este escenario, el Centro Nacional de Despacho (CND) identifica algunas alternativas de corto plazo. Una de ellas consiste en asegurar una mayor disponibilidad de combustible para las plantas de generación térmica, con el propósito de contar con más unidades disponibles cuando las condiciones del sistema así lo requieran.

Otra medida considerada prioritaria es la recuperación de la generación hidroeléctrica. La disponibilidad de agua y el comportamiento de los embalses tienen una incidencia directa en la capacidad de generación, por lo que recuperar producción hidroeléctrica representa una fuente adicional para aliviar la presión sobre otras tecnologías.

Sin embargo, las autoridades reconocen que esas medidas no constituyen una solución definitiva. El problema requiere decisiones de mayor alcance, entre ellas nuevas licitaciones de generación eléctrica, destinadas a incorporar capacidad adicional y garantizar que el crecimiento de la demanda pueda ser atendido en los próximos años.

La red de transmisión también aparece entre las prioridades. No basta con producir más electricidad si la infraestructura encargada de transportarla hacia los centros de consumo presenta restricciones. Por ello, el fortalecimiento y ampliación de las líneas de transmisión constituye otro de los desafíos que enfrenta el sistema hondureño.

A este panorama se suma el problema histórico de las pérdidas de la ENEE, que afectan las finanzas y la eficiencia del sistema. Reducirlas permitiría aprovechar una mayor proporción de la energía disponible y disminuiría parte de la presión que actualmente enfrenta la empresa estatal.

El reciente episodio deja así una advertencia que trasciende el apagón: Honduras necesita aumentar su capacidad de generación, disponer de reservas suficientes y modernizar su red para enfrentar con mayor seguridad las contingencias regionales. Mientras esas inversiones no se concreten, cualquier falla de gran magnitud continuará representando un riesgo para la estabilidad del servicio eléctrico y para la economía nacional.

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