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Tegucigalpa enfrenta una de sus peores crisis de agua: represas siguen perdiendo reservas
La falta de lluvias mantiene bajo presión el sistema de abastecimiento de Tegucigalpa y Comayagüela. La Concepción y Los Laureles registran niveles críticos, mientras las autoridades advierten que el racionamiento podría agravarse si las lluvias de septiembre no permiten recuperar los embalses. Al mismo tiempo, avanzan proyectos como la represa San José para buscar una solución de largo plazo.
Por EL REPORTERO HONDURAS
Publicado en 29/08/2026 18:05
Honduras

La crisis hídrica que golpea al Distrito Central mantiene en máxima vigilancia a las autoridades responsables del suministro de agua potable. Tegucigalpa y Comayagüela dependen actualmente de reservas cada vez más reducidas, en un escenario marcado por la ausencia prolongada de lluvias y por niveles de almacenamiento que se encuentran muy por debajo de lo esperado para esta época del año.

En la represa La Concepción, una de las principales fuentes de abastecimiento de la capital, el panorama continúa siendo preocupante. Según la información proporcionada por las autoridades, el embalse dispone actualmente de unos 10 millones de metros cúbicos, frente a una capacidad total cercana a los 36 millones, una reducción que limita considerablemente el margen disponible para enfrentar las próximas semanas.

Óscar Salgado, jefe de operaciones de La Concepción, explicó a la radio HRN que desde noviembre hasta el presente la población ha utilizado alrededor de 26 millones de metros cúbicos de agua. El consumo sostenido ha reducido progresivamente las reservas y obliga a mantener un estricto control sobre las extracciones para prolongar la disponibilidad del líquido.

Bajo el ritmo actual de extracción, estimado en aproximadamente 850 litros por segundo, los cálculos internos establecen que La Concepción podría continuar aportando agua hasta mediados o finales de diciembre. Salgado situó el escenario entre el 15 y el 22 de diciembre, pero advirtió que esa proyección parte de una condición especialmente desfavorable: que el embalse no reciba una recuperación significativa por lluvias.

El margen, sin embargo, podría modificarse si las precipitaciones finalmente alcanzan las zonas de recarga. Las autoridades esperan que durante septiembre se produzca una mejora en las condiciones meteorológicas que permita aumentar los caudales que llegan a las represas y reducir la presión sobre las reservas acumuladas.

La situación ya ha tenido consecuencias directas para los capitalinos. El calendario de distribución se mantiene en ciclos de hasta nueve días en distintos sectores, una medida adoptada para reducir la velocidad con que se consumen las reservas. A mediados de agosto, las autoridades incluso advertían que, si persistía la sequía, los intervalos podrían extenderse hasta 10 u 11 días.

Pero La Concepción no es el único embalse bajo presión. Los Laureles también registra una disminución considerable, y de acuerdo con los datos proporcionados por Roque Andrade, jefe del subsistema de esa represa, el almacenamiento se encuentra alrededor del 32.6 % de su capacidad, equivalente a unos 3.4 millones de metros cúbicos.

La cifra resulta especialmente preocupante porque, en condiciones normales, Los Laureles debería ubicarse durante este período entre 60 % y 70 % de su capacidad. Informes recientes ya habían mostrado la tendencia descendente del embalse: el reporte de UMAPS del 16 de agosto lo situaba en 37.56 %, mientras La Concepción estaba en 29.85 %.

Con ese comportamiento, el horizonte de abastecimiento de Los Laureles también es limitado. Andrade advirtió que, si septiembre transcurre sin precipitaciones suficientes, las reservas podrían alcanzar apenas hasta la primera semana de octubre, lo que elevaría la presión sobre las demás fuentes y obligaría a revisar nuevamente el calendario de distribución.

El problema no es solamente la cantidad de agua almacenada. Las autoridades también deben considerar la presencia de sedimentos dentro de los embalses, que reduce el volumen realmente aprovechable cuando las reservas descienden a determinados niveles. Funcionarios han advertido que alrededor del 20 % de almacenamiento la acumulación de sedimentos comienza a dificultar considerablemente la extracción, mientras por debajo del 15 % el recurso disponible puede dejar de ser aprovechable.

La dimensión de la emergencia ya se refleja en las calles de la capital. Familias de diferentes colonias han tenido que recurrir a barriles, recipientes y cisternas para almacenar agua durante los períodos de abastecimiento. Un reporte publicado esta semana documentó que la UMAPS dispone de 58 pipas, 52 de ellas alquiladas, para distribuir agua gratuitamente en barrios y colonias afectados por la escasez.

Mientras las reservas disminuyen, las autoridades municipales también buscan alternativas de emergencia. La UMAPS ha evaluado la recuperación de 11 pozos con infraestructura hidráulica y conexión a la red de abastecimiento, como parte de las medidas destinadas a incorporar fuentes adicionales ante la presión que sufren Los Laureles y La Concepción.

A largo plazo, una de las principales apuestas es la represa San José, proyecto que busca incorporar una nueva fuente de agua al sistema capitalino. La obra ha continuado avanzando y, según un reporte actualizado el 25 de agosto, alcanzó aproximadamente 50 % de ejecución, mientras la Alcaldía gestiona recursos adicionales para evitar nuevas interrupciones y completar su construcción.

También se mantiene sobre la mesa la planificación de Tibramonte, ubicada aguas arriba de Los Laureles, como parte de las iniciativas destinadas a ampliar la capacidad de almacenamiento de la capital. A esto se suma la propuesta de impulsar la represa El Hombre, promovida por representantes de juntas de agua que consideran insuficientes las fuentes actuales frente a la demanda creciente del Distrito Central.

Por ahora, el comportamiento de las lluvias será determinante. Las autoridades realizan evaluaciones semanales para definir los horarios de distribución y ajustar las medidas de acuerdo con la evolución de los embalses. Mientras esperan una recuperación durante septiembre, el llamado a los habitantes de Tegucigalpa y Comayagüela es reducir el consumo, evitar fugas y no desperdiciar el recurso. “Cada gota cuenta”, resume el mensaje de los responsables del sistema ante una crisis que amenaza con profundizarse si las lluvias no llegan a tiempo.

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