La magnitud de la tragedia que golpeó a Nepal y al Tíbet sigue revelándose con el avance de las operaciones de búsqueda. La Policía nepalí elevó este sábado a 669 los cuerpos recuperados en territorio de Nepal, mientras China mantiene en siete el número de fallecidos en el condado tibetano de Gyirong, llevando el balance conjunto a 676 muertos.
Los distritos de Chitwan y Nawalparasi Este concentran una parte importante de los cadáveres encontrados, con 248 y 158 cuerpos, respectivamente. La fuerza de la riada arrastró agua, piedras, lodo y otros materiales a su paso, dejando una extensa zona de destrucción y dificultando las labores de localización de quienes todavía permanecen desaparecidos.
La emergencia también ha generado una crisis forense. Ante la saturación de las morgues y el deterioro acelerado de los cuerpos recuperados de los ríos, autoridades locales comenzaron a recopilar muestras de ADN para facilitar futuras identificaciones. En Nawalparasi Este incluso se contempla sepultar en áreas forestales comunitarias aquellos restos que no puedan ser reconocidos inmediatamente.
El rescate continúa bajo condiciones extremas. Miles de efectivos trabajan sobre terrenos cubiertos de lodo endurecido y escombros, mientras se mantiene la búsqueda de personas que podrían haber quedado sepultadas. Uno de los principales focos de atención son las instalaciones hidroeléctricas afectadas, donde se teme que trabajadores permanezcan atrapados en túneles inundados. AP informó que más de 100 personas podrían estar atrapadas en un túnel del proyecto Upper Trishuli-1.
La tragedia también golpeó al turismo internacional. La Junta de Turismo de Nepal informó que 184 turistas extranjeros han sido rescatados con vida y 420 permanecen incomunicados. Entre los ciudadanos extranjeros localizados este sábado figuran dos españoles, quienes están en comunicación con las autoridades aunque todavía no habían sido rescatados físicamente.
El Gobierno de Nepal mantiene la búsqueda y rescate como su prioridad y ha solicitado cooperación internacional para fortalecer las labores forenses, conservar e identificar cadáveres y apoyar las operaciones en túneles de centrales hidroeléctricas. La causa exacta de la devastadora riada del 26 de agosto todavía continúa bajo investigación, aunque Reuters reportó inicialmente que científicos apuntaban al colapso de un glaciar como posible detonante de una avalancha de roca y hielo que terminó alimentando la inundación.